Abu Simbel

La primera vez que vi el templo de Abu Simbel en una revista, pensé que algún día, tal vez muy lejano, me gustaría conocer ahí. Ese día llegó una mañana de junio de 2007, cuando muy temprano tomé un vuelo desde el aeropuerto de Asuán, que me llevaría directamente a Abu Simbel, que se encuentra al sur de Egipto, ya casi en la frontera con Sudán.

Abu Simbel
Aeropuerto internacional de Asuán

En el aeropuerto, mientras esperaba, encontré a una pareja de venezolanos, Marlene y Alfonso, que rápidamente me “adoptaron” como hija, junto con otras chicas, otra mexicana y una colombiana. El viaje fue corto, unos 45 minutos, en un pequeño avión operado por Memphis Air, que iba lleno de turistas, en su mayoría europeos.

Recibimos un pequeño refrigerio, que constaba de jugo de naranja y pan dulce, pero lo más delicioso era la vista que se observaba del gran lago Nasser, el que se forma por la represión del río Nilo en la presa de Asuán.

Abu Simbel
Vista aérea del Lago Nasser

Al llegar, fuimos recibidos por un amable joven de nombre Mohammed, alto, moreno y de una sonrisa encantadora, que supuestamente debía hablarnos en español, pero al no sentirse capaz, nos pidió consentimiento para hacerlo en inglés. Todos estuvimos de acuerdo. Fuimos dirigidos a un autobús, que nos trasladó directamente a la zona arqueológica.

Abu Simbel
Templo de Ramsés II en Abu Simbel

El gran templo de Ramsés II, es el más conocido. No está “construído” sino “excavado” en una montaña rocosa, en el que fueron talladas cuatro esfinges del faraón. Una de las caras se encuentra desprendida, y esto no ha sido un daño que haya sido provocado por los estragos del tiempo; se dice que el gobernante no se caracterizaba por utilizar materiales de calidad en las obras que mandaba a construir y, siendo casi nuevo, la fachada principal sufrió este desperfecto, del que nunca nadie tuvo valor de informarle. Al ser restaurado, se dejó en el suelo la cara desprendida, tal como se encontraba en su estado original.

En el interior, no está permitido tomar fotografías, más por el daño que se le podría causar a los frescos en las paredes, creo que para comercializar postales e imágenes tomadas profesionalmente. Es aquí cuando mi capacidad descriptiva y su imaginación entran en juego, para que lo conozcan junto conmigo.

Al atravesar la sencilla puerta de madera que divide el exterior del interior del templo, se observa la primera sala, en los que cuatro estatuas del dios Osiris (momificado), de cada lado, delimitan un pasillo que conduce a otra sala, de menor tamaño. Las paredes de esta primera sala, están decoradas con frescos de vívidos colores, que describen la vida diaria del antiguo Egipto y Nubia, que recordemos que es una población étnica que persiste hasta nuestros días y que está establecida al otro margen del Nilo. En las alas laterales a esta gran sala, se encuentran también otras más pequeñas, como cámaras de adoración.

La siguiente sala, más pequeña, es antesala a una pared negra, en la que se encuentran cuatro representaciones muy importantes: Ra, Ramsés, Amón y Ptah. La característica más importante del complejo de Abu Simbel es precisamente éste, que se deidifica a Ramsés II y se le representa momificado como a Osiris. Estas cuatro figuras son el detalle más interesante, ya que están dispuestas de tal manera que, junto con la orientación del templo, durante los días 21 de octubre y 21 de febrero (61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno, respectivamente), los rayos solares penetran hasta el santuario, e iluminan tres de las cuatro estatuas, excepto la del dios Ptah, el dios del inframundo egipcio, que siempre permanecía en penumbra.

Al construirse la presa de Aswan, los templos de Abu Simbel corrieron con la misma suerte que la isla de Philae, quedando sumergidos en lo que actualmente es el lago Nasser. De igual modo, debido a su riqueza cultural, arquitectónica y astronómica, la UNESCO trasladó una a una las piezas, para reconstruirlo a su estado original, modificando únicamente el nivel. Debido a esto, el fenómeno solar para el que fue proyectado este santuario, sufrió un pequeño desfase.

Abu Simbel
Templo de Nefertari en Abu Simbel

Junto al templo de Ramsés II, al norte, se encuentra también uno menor, dedicado a la diosa Hathor, diosa del amor y la belleza, donde también se encuentra representada la amada esposa del faraón, Nefertari, de raza nubia. La sala interior contiene representaciones que muestran a Ramsés y a Nefertari ofreciendo sacrificios a los dioses.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Andurriante dice:

    Estuve ahí hace como unos diez años ya… Hoy he vuelto a vivirlo con tu relato. Te sigo leyendo!

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    1. Es un placer para mí, hacer que los recuerdo sean vívidos una vez más.

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  2. unnamed dice:

    Guau ! super!

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