El Cairo

Según la lista oficial de las ciudades más pobladas del mundo, El Cairo, Egipto, ocupa uno de los primeros lugares.

La primera vez que llegué ahí, era de madrugada y sólo hice una escala rápida para pasar la noche y volar al otro día hacia Luxor. Pero una vez recorridos todos los puntos de interés del alto Egipto, tomo de nuevo un vuelo en el Aeropuerto Internacional de Luxor hacia El Cairo.

Luxor
Aeropuerto Internacional de Luxor

De vuelta me hospedé en el hotel Zoser Partner, en el área de Giza, junto a la avenida principal que dirige hacia la gran meseta donde se encuentran las legendarias pirámides.

Era de tarde, el calor estaba en su punto. Me asomé a la ventana de mi habitación que tenía vista hacia la piscina, dudé un momento, tenía tantas ganas de nadar un rato, pero observé que sólo había hombres. Consideré inapropiado bajar en traje de baño, aún cuando era un ambiente internacional, puesto que era un hotel prestigioso, pero el protocolo de vestimenta en este país de mayoría musulmana, es muy estricto.

Cairo
Hotel Zoser, en Giza

Siendo extranjera, las consecuencias de mi atrevimiento no hubieran sido más graves, que las acosantes miradas de los hombres, tan comunes en este país.

En cambio, tomé un baño para refrescarme, y me eché a caminar para descubrir el área. Anduve a lo largo de una avenida principal, hasta llegar a un puente, desde el que se observan ambos márgenes del río Nilo. Es muy interesante ver cómo, a pesar de ser una urbe, las personas continúan sacando provecho de este gran afluente, como en los tiempos más antiguos.

Giza
El río Nilo divide naturalmente El Cairo y la provincia de Giza
Giza
Área suburbana de Giza

Al recorrer de cerca la ciudad, aprecié la vida diaria, el tráfico insufrible que se genera diariamente, gracias a la imprudencia de los conductores, que conducen autos abollados debido a los constantes accidentes viales, la polución del medio ambiente, las  ensordecedoras llamadas a la oración 5 veces al día (y noche y madrugada), la vestimenta de mujeres y hombres… Además de un atardecer dorado, que le quita el aliento a cualquiera.

Giza
Tardes de El Cairo

Al caer la tarde, cené kebab, que no es más que carne asada envuelta en una tortilla de harina, y aderezada con una emulsión que sabía como a mayonesa con mucho ajo. Tomé un taxi y tras discutir la tarifa, regresé al hotel. En recepción, pedí que me despertaran a las 8 de la mañana, y me fui a dormir confiadamente hasta que abrí los ojos a la mañana siguiente, sólo para percatarme ya casi daban las 9. A una velocidad maratónica, tomé un baño y bajé a desayunar.

¡Casi no llego a tiempo a mi cita con Keops, Kefrén y Micerino!

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