Navidad en Siria

24 de diciembre de 2010. Jamás había pasado una Navidad fuera de casa. Mis expectativas eran altas y tenía mucha curiosidad de vivir una celebración cristiana en un país que no lo era.

La tarde anterior, habíamos salido a realizar las últimas compras. A última hora adquirimos algunos adornos y luces para ambientar la casa, además de un pequeñísimo pino de Navidad. Abdallah estaba muy entusiasmado puesto que, habiendo crecido en el seno de una familia musulmana, jamás había vivido de cerca una festividad cristiana.

Ese día, salimos de nuevo a comprar lo que cenaríamos (puesto que no me arriesgué a cocinar), algunas velas para ambientar la mesa y otras cosas que podríamos necesitar. Pasamos por la calle de la pastelería donde compramos el hermoso pastel de cumpleaños que tuve, y decidimos comprar uno para el postre. Elegimos uno, adornado con detalles navideños, un Santa Claus, bastones, copos de nieve, etcétera.

Es un poco abrumador pensar cómo, en esta misma fecha, es casi imposible salir a un centro comercial o supermercado, en mi México. La gente hace compras de último minuto, hay movimiento, cohetes, velas, luces, adornos, música. En contraste, aquí era un día cualquiera. Es difícil ver cómo, en estos lugares, un acontecimiento tan grande como es el nacimiento de quien, en el otro lado del mundo, es considerado el Hijo de Dios, puede pasar por desapercibido.

Tal vez, el mismo hecho de ser inusual, lo hizo tan especial. No sé realmente cómo explicarlo. Conforme nos íbamos acercando al barrio cristiano, para volver a casa, empezamos a ver cómo el ambiente cambiaba. La gente se movilizó e iba y venía con prisa, como haciendo los preparativos para algo.

Justo en nuestra calle, venía un grupo de jóvenes, uno de ellos vestido con un traje de terciopelo rojo, como Santa Claus. Había música y tambores, e iba tocando las puertas de casa en casa para repartir juguetes a los niños. Abdallah me explicó más tarde que se acostumbra a que los padres “contratan” este servicio de entrega a domicilio.

Subimos a toda prisa y comencé a prepararme, me puse un vestido que previamente había comprado para usarlo esa noche. Cuando estuvimos listos, nos dirigimos a la única iglesia católica latina en Lattakia, la religión que profesamos en mi familia. Abdallah me acompañó gustoso, más por curiosidad.

De camino, me sorprendió ver algunas luces en los balcones y las ventanas, de los pocos cristianos que viven ahí, haciéndose presentes y profesando valientemente su fe, con júbilo celebrando el nacimiento de su Redentor.

Lattakia
Adornos navideños en las calles del barrio cristiano de Lattakia

Era cerca de la media noche, llegamos a tiempo a la misa de Navidad. Para mi sorpresa, el lugar estaba lleno. Además, había un fuerte cerco policíaco, para proteger a los fieles que, cada año, sufren no sólo de intolerancia religiosa sino, algunas veces, de atentados terroristas por parte de extremistas islámicos.

Lattakia
Iglesia católica latina de Lattakia
Lattakia
Representación del Nacimiento de Jesús al interior de la iglesia católica de Lattakia

La celebración fue bastante especial. El rito fue mayormente en idioma árabe, aunque algunos responsos y oraciones se hacían en latín y griego. De igual manera, un coro amenizaba con villancicos navideños, acompañado de un cuarteto de cuerdas y un órgano. Independientemente de la espiritualidad que profese cada quien, es una experiencia única participar en un rito religioso de cualquier índole, en otro idioma, en otro país, en otra cultura.

Al terminar, volvimos a casa, a disfrutar de nuestra cena de Nochebuena.

Lattakia
Cena de nochebuena
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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Karentinesworld dice:

    Muy interesante. Tuve una reciente amistad con una persona musulmana y justo me estuve preguntando cómo sería, en su caso, estar en México en temporada navideña y por supuesto me imaginé en esa situación en Irán. Ahora que te leo tengo una breve idea. Seguro fue interesante, algo nostálgico pero a la vez emocionante.

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    1. Es un poco triste estar tan lejos de casa y la familia, pero sí es muy interesante porque es una experiencia totalmente diferente. El intercambio cultural siempre es interesante.
      Gracias por leer, un saludo.

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