Aleppo

La mañana de Navidad, preparé mi equipaje y decidí ir unos días de vuelta a Aleppo, a visitar a mi amigo Kawa. Mansour fue a buscarme a casa para llevarme a la estación de tren, donde tomé el que me llevaría en un viaje de 4 horas a la segunda ciudad más importante de Siria.

Una vez ahí, Kawa ya me estaba esperando en el andén de llegada y nos dirigimos a su casa. Con gusto saludé de nuevo a su mamá, con quien me llevé tan bien la primera vez que fui de visita. Tras el cansancio del viaje, dormí casi de inmediato.

Al otro día, por la tarde, fuimos a buscar a Berivan, la prima de Kawa, que estudia literatura inglesa. Una jovencita muy hermosa e inteligente, con quien pronto hice amistad y tuve una conversación muy amena. Además, estaba otro primo, Rebo. Nos dirigimos al centro de la ciudad de Aleppo y, juntos, cenamos en un restaurante mientras platicamos, convivimos y lo pasamos muy bien.

Al día siguiente, me quedé en casa y ayudé a preparar el almuerzo. Decidimos que fuera spaghetti y lo acompañamos con una ensalada de vegetales, aderezada con jugo de limón y aceite de oliva. Además, también compramos algunos postres de una pâtisserie cercana, de las que abundan en Siria. Dispusimos todo en una mesa baja, no en un comedor como se usa en occidente, y comimos en el sofá de la estancia, casi recostados.

Por la tarde, visitamos a Rebo, en su casa. Su mamá y la de Kawa, son hermanas. La primera es médico, en Siria, aunque estudió y vivió gran parte de su vida en Bulgaria, donde Rebo también estudia medicina. Fui agasajada con la limonada más rica que he tomado en mi vida, y unos dulces típicos sirios, que están hechos a base de pétalos de rosa.

Salimos de ahí, con destino a la ciudad vieja, por donde caminamos entre sus estrechas calles. Es una ciudad intramuros, con una superficie aproximada de 3.5 km² y una población de 120 mil habitantes. Caracterizada por sus grandes mansiones, souqs o mercados cubiertos, caravasares y demás edificios emblemáticos, la antigua ciudad de Aleppo fue declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1986.

Aleppo
Ciudad vieja de Aleppo

El área está dividida entre barrios o quarters: cristiano, musulmán y hasta judío (donde ya sólo queda el vestigio). Esto se debe a las repetidas invasiones que sufrieron sus habitantes, se vieron obligados a construir barrios o células social y económicamente independientes, caracterizados principalmente por sus diferencias étnicas y religiosas.

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Estrella de David, símbolo judío sobre el dintel de una puerta en la ciudad vieja de Aleppo, Siria

Salimos de ahí y llegamos hasta un área más moderna, justo en frente del hotel Sheraton de Aleppo. Me llama la atención que lo único que distingue al edificio es su conocido logotipo, ya que la leyenda se encuentra en caligrafía árabe.

Aleppo
Hotel Sheraton Aleppo

Kawa y Rebo me cuentan que, durante la excavación para la construcción del hotel, fueron encontradas algunas piezas y restos de la antigua ciudad, que se extiende hasta esos límites. Dichos cimientos se encuentran a la intemperie, justo a la entrada del hotel, y nos acercamos a apreciar más de cerca. El frío y la lujosa decoración nos invitan a pasar. Decidimos quedarnos ahí y tomar unas bebidas en el bar del hotel, para terminar la noche.

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