Palmyra

Tomamos, de Lattakia, desde nuestra conocida estación, un autobús hacia Homs. En la terminal de Homs, punto obligado para dirigirse casi a todos los sitios de interés en Siria, tomamos otro transporte hacia la ciudad de Tadmor. Llegamos pasando la media noche y nos hospedamos en un hostal recomendado por nuestra siempre fiel compañera, la guía de Lonely Planet.

Descansamos unas horas para comenzar puntualmente nuestro recorrido. Tras desayunar en la terraza, nos dirigimos hacia la zona arqueológica de Palmyra, incorporada a la lista del Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1980. Arreglamos los servicios de un taxi, que nos trasladó a los puntos de mayor interés en el vasto territorio ocupado por esta gran ciudad que se extiende a través de un oasis en medio del desierto sirio.

Palmyra
Gran oasis de Siria

La ciudad de Palmyra perteneció a la civilización nabatea, la misma que floreció en Petra. Fue la capital del gran Imperio de Palmyra, bajo el reinado de la única reina, Zenobia.

Palmyra
Capital del antiguo imperio de Palmyra

Nuestra primer parada es el valle de las tumbas, una necrópolis de Palmira formada por un sistema de tumbas en torre, y por otros mausoleos excavados en la roca. La principal característica de éstas es que no son sepulcros que se encuentran bajo el terreno como un sistema convencional para enterrar muertos sino que, por el contrario, son criptas que van una sobre otra al interior de una torre de hasta 3 o 4 niveles, con lugar para albergar a cientos de difuntos. Cada bóveda era decorada con una estela de piedra en la que era tallado el busto de quien la ocupaba.

Palmyra
Torres-tumbas de Palmyra
Palmyra
Interior de los mausoleos

Continuamos hasta el impresionante Templo de Bel, dios semita adorado en Palmira (derivación del término babilónico Baal), junto con Yarhibol (dios del sol) y Aglibol (dios de la luna). El complejo presenta una síntesis notable de la antigua arquitectura oriental y la arquitectura greco-romana. Fue edificado cerca del año 32 d. C. y transformado en iglesia en el siglo IV.

Palmyra
Templo de Bel

Una serie de pórticos rodea el recinto donde se encuentra el templo de planta rectangular, “la cella”. Ésta se encuentra rodeada de una columnata de enormes pilares dóricos y, en su interior, alberga dos santuarios dedicados a Bel y otras deidades locales.

A pocos metros del templo, se desplanta otra columnata que era el eje de la vieja ciudad. Entre ellas y por debajo, había una amplia calle donde transitaban los animales que eran traídos para ser sacrificados y, debajo de las columnas, habían veredas para el tránsito de las personas.

Palmyra
Ruinas del recinto de Bel

A las afueras, casi en frente, se encuentra el Decumanus, término en latín empleado para referirse a una calle o avenida principal, orientada de este a oeste, en una ciudad romana. Una arcada se levanta a lado y lado del camino empedrado, sostenida por columnas de capitel corintio, en cuyos fustes había lugar para pequeños nichos adosados donde, se piensa, descansaban estatuas de deidades.

Palmyra
Decumanus de la ciudad de Palmyra

A la mitad de la avenida principal, ésta se intersecta con otra de menor tamaño, de manera perpendicular. En la encrucijada se levanta el tetrápilo, que es el término en latín para los monumentos romanos de planta cuadrada con una puerta en cada uno de los cuatro lados.

Palmyra
Terápilo de Palmyra

Partiendo de esta intersección, hacia la izquierda, nos dirigimos hacia el teatro romano, una edificación inconclusa que se remonta a la época del siglo II d. C.

Palmyra
Escenario del teatro romano de Palmyra

La cávea es término con el que se conoce a las celdas subterráneas en las que los animales eran confinados antes de los combates en las arenas o anfiteatros. También se refiere al área de asientos de los teatros romanos, generalmente organizada en tres secciones horizontales correspondientes a las clases sociales de los espectadores. En Palmyra, la cavea se encuentra inconclusa y mide 92 m. de diámetro; consiste únicamente en la ima cavea, la sección más baja, rodeando directamente a la orquesta.

Palmyra
Ima cávea del teatro romano

Como última parada de nuestro recorrido, subimos hasta el castillo de Palmira o Qalʿat ibn Maʿn. Se presume que fue construido, probablemente, por los mamelucos en el siglo XIII. Se encontraba rodeado por un foso y su acceso era posible únicamente a través de un puente levadizo.

Al ser el punto más alto, se tiene una hermosa perspectiva del oasis formado por verdes palmeras que le dan a la gran ciudad de Palmyra, su nombre.

Palmyra
Vista de Palmyra desde Qal’at ibn Ma’n
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. guiussepi dice:

    Tengo que reconocer que para mi Siria ha sido uno de los viajes más completos que he realizado, tanto desde el punto de vista cultural como humano…

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    1. Siria también me marcó, en muchos aspectos. De casualidad encontré la entrada en tu Blog sobre la mezquita de Damasco y recordé con mucha nostalgia aquellos días antes de la guerra civil. Gracias por leerme.

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