La ciudad del jazmín: Damasco

Damasco es la joya más hermosa de Siria y del Medio Oriente. Siendo la capital del país es, además, la ciudad continuamente habitada más antigua del mundo. Se tiene registro de ella desde el año 2500 a. C. y, desde entonces, ha estado poblada ininterrumpidamente hasta nuestros días. Desde luego, alberga entre las paredes de su antiquísima ciudad, cientos de años de historia que serían imposibles de contar. Por eso, trataré de explicar, a través de una serie de entradas, por qué, además de su innegable encanto, Damasco es la ciudad más bella en la que he estado.

Llegamos a Damasco en la noche; desde antes de entrar a la ciudad moderna, gruesas gotas de lluvia rodaban en las ventanas del autobús en el que viajábamos. A lado y lado del camino, yacían manchas blancas sobre las verdes praderas que se extendían hasta el horizonte. “Es nieve”, me dice Abdallah. Era la primera vez que yo veía la nieve y mi emoción entorpeció mis sentidos, al grado de no ser capaz de dedicarme a otra cosa más que a contemplar el paisaje, aún cuando mi nariz estaba en contacto con el frío indescriptible del cristal de la ventana.

Nos fuimos acercando a una zona industrial, llena de edificios, luces y, sobre todo, concesionarias de autos. Mercedes Benz, Porsche, Jaguar, Volvo y hasta Ferrari, por mencionar las que más. Denotando la opulencia en la que se desarrollan ciertos sectores de la sociedad de la capital siria.

Llegamos a la terminal de autobuses, de donde tomamos un taxi que nos acercó hasta la ciudad vieja. Ahí, comenzó nuestro peregrinar por el hospedaje, en medio de un frío al que yo no estoy acostumbrada. Quisimos quedarnos en uno de los hoteles que funcionan en algunas de las antiguas y típicas casas damasquinas, con sus patios interiores y emplomados de cristales de colores. Finalmente, encontramos uno, que tenía una habitación disponible para nosotros, sin los precios estratosféricos de las otras opciones que visitamos antes. Dejamos nuestras pertenencias y cenamos en un área cercana, antes de descansar para comenzar nuestra jornada al día siguiente.

Declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1979, la ciudad antigua de Damasco fue, además de capital del país, capital del mundo islámico a partir de la época de las cruzadas en las que, Saladino, el célebre defensor de la Tierra Santa, recuperó la sede.

Comenzamos visitando el mercado de Al Hamidiyah, un gran bazar que reúne todo tipo de curiosidades. Contiguo a este lugar, se encuentra la Gran Mezquita de Damasco. Entre ambos lugares, hay una pequeña plaza que sirve como antesala para los visitantes.

Damasco
Plaza omeya

Visitamos, también, una joya arquitectónica en el corazón de la ciudad vieja de Damasco: la Mezquita Sayyidah Ruqayya, que esconde una belleza indescriptible en su interior.

Damasco
Cúpula al interior de la mezquita Sayyidah Ruqayya

Al atardecer, nos dirigimos al mercado de artesanías de Damasco. Un lugar más pequeño que Al Hamidiyah souq, donde los artesanos sirios tienen sus talleres en los que diseñan, fabrican y comercializan sus creaciones. Hay, desde tapetes, objetos de damasquinado, pinturas con escenas de Oriente Medio, joyería, vestimenta típica, virdio soplado y demás.

Damasco
Joven siria fabricando tapetes de lana

Un cuadro, colgado en el taller de pintura de unos jóvenes estudiantes, llama mi atención. Es una bella representación de los derviches danzantes, aquellos que giran sobre su propio eje y, sin vacilar, lo compro. Después, me detuve a pensar en cómo lo llevaría desde Damasco, hasta México, pasando por los lugares que aún nos faltaba visitar. “Después se averigua” me repetía a mí misma, mientras me retiraba, orgullosa, con mi nueva adquisición.

Por la noche, entramos a Beit Jabri, una tradicional cafetería en el corazón de la ciudad vieja, ubicada al interior de un gran patio a doble altura, decorado con motivos damasquinos y amenizado por un solista que cantaba y ejecutaba un “oud” que es un instrumento árabe de cuerdas, una especie de guitarra o mandolina. La manera perfecta para terminar el día.

Damasco
Cafetería Beit Jabri
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Uf, que lindo estar en Damasco. Esta en la lista de los siguientes lugares que queremos conocer. Gracias por acercarnos un poquito a ese lugar.

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  2. Me alegra que mi relato los haya acercado a tan hermoso lugar. Yo también sueño con volver, es una gran pena que, debido a la guerra, por lo pronto, no se pueda.

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