Mezquita Sayyidah Ruqayya

Enclavada (casi escondida) en el corazón de la ciudad vieja de Damasco, nos topamos con un grupo de musulmanes chiítas que formaban parte de una peregrinación; vestidos todos de negro, este grupo religioso es una derivación del Islam. Se dirigían a la mezquita Sayyidah Ruqayya. A su paso, repartían dulces a los que nos topábamos en su camino, como una especie de “manda” o voto. Gustosos, nos invitaban a unirnos a su causa y así lo hicimos.

Tras el ritual de quitarse los zapatos y cubrirse con la vestimenta apropiada, accedimos a un patio techado por una cubierta ligera translúcida. Cada rincón de la mezquita se encontraba llena de peregrinos que, con mucho fervor, tocaban y besaban cada centímetro cuadrado del lugar.

Patio de la mezquita Sayyidah Ruqayya.
Fuente: Wikipedia.

Desafiando el tumulto, tomamos la decisión de entrar a la sala de oración; esta vez, sin vacilar, nos ordenan entrar por separado. Me despido torpemente de Abdallah, acordando vernos después de un rato en el patio. Procedo mi caminar al interior de un recinto sin igual.

Damasco
Interior de la mezquita

La arquitectura de las mezquitas chiítas se parece más al estilo persa o iraní, con arcos ojivales y mosaicos azules. Las paredes y bóvedas del techo están cubiertos con infinidad de pequeños espejos que destellan y reflejan la luz de los candelabros de cristal cortado. Mis ojos jamás fueron testigos de tanto brillo.

Damasco
Sala de oración

La mayor concentración de personas se encuentra sollozando en la tumbra de Sukayna, la infanta hija de Hussein ibn Ali (nieto del profeta Mahoma). El único que tiene permiso para entrar a este lugar es Abdallah.

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Candelabro sobre el mausoleo de Sukayna

Después de la batalla de Kerbala, y del tormentoso camino de vuelta a Damasco que la prosiguió, Sukayna murió a la edad de cuatro años, en la prisión de Yazid, donde fue sepultada originalmente. Sin embargo, algunos años después, tras inundarse su tumba, el sepulcro fue reabierto y sus restos fueron trasladados al sitio dentro de la mezquita donde hoy yace.

Damasco
Diversos diseños en las cúpulas

Tras un recorrido por el interior de esta pequeña (en comparación con la de los Omeyas, que se encuentra bastante cerca) pero magnífica mezquita, volvemos a nuestro punto de reunión donde me reencuentro con Abdallah, recuperamos nuestros zapatos y seguimos nuestra caminata por la ciudad.

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