Cuna del arameo: Maaloula

Las historias del Evangelio parecen recrearse en Maaloula, un pueblito enclavado en las rocas de la montaña que fue testigo del primer esbozo de cristianismo y en el que parece que el tiempo ha detenido su paso. Sus habitantes siguen hablando, aún hoy en día, el arameo, la lengua de Jesús, que va transmitiéndose oralmente de generación en generación.

Maaloula
Población de Maaloula

Maaloula, en arameo, significa “entrada”. Se ubica al norte de Damasco, tras un recorrido de, aproximadamente, hora y media, a través de un paisaje de montes pelados detrás de los cuales nace este interesante pueblo en el que las casas parecen colgar de las escarpadas paredes de un acantilado. Es una comunidad cristiana, casi en su totalidad, cuya mayoría pertenece a la Iglesia greco-católica melquita.

Maaloula
Montañas de Maaloula

Llegamos antes del medio día, desafiando un frío viento que resonaba al pasar por entre las laderas de las montañas de piedra. Emprendimos el ascenso hacia el Monasterio de Mar Sarkis y Bakhos (San Sergio y Baco), ubicado en uno de los puntos más altos de la ciudad. Fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo pagano. Conserva, en la simpleza de su edificación, una de las primeras formas de arquitectura cristiana, tal como la capilla de San Ananías, en la calle Recta de Damasco.

Maaloula
Monasterio de San Sergio y Baco

En su interior, alberga una gran y rica colección de íconos religiosos que datan de los siglos XVI al XVIII, de entre los que destacan una bella representación de la Virgen María y otro de los mártires Sergio y Baco, a quienes está dedicado el lugar.

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Ícono de San Sergio y Baco, mártires

Continuamos nuestro camino por entre las caprichosas formaciones rocosas que caracterizan a Maaloula, a través de los barrancos por donde corre un pequeño riachuelo que nos guía hacia el convento de Mar Takla (Santa Tecla).

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Montañas rocosas de Maaloula

Construido sobre un edificio de varios niveles, el convento guarda celosamente los restos de Santa Tecla, venerada por la Iglesia ortodoxa y católica, mártir y seguidora del Apóstol San Pablo. En su interior, además, atesora otros vestigios de la vida religiosa pasada, por lo que recibe incesantes muestras de devoción tanto de cristianos como de musulmanes que se encuentran convencidos de la santidad del lugar.

Aunque es una población muy pequeña, se encuentra bastante accesible si se llega desde Damasco, la capital. Se puede recorrer en un sólo día y regresar, pero definitivamente es un punto de visita obligado cuando se va a Siria. Aún cuando la experiencia puede tornarse un poco más religiosa que cultural, es innegable esa fascinación que provoca el estar en el último lugar del mundo donde aún se habla arameo, el idioma original de la mayoría de los libros de la Biblia, el que es raíz y da origen a las demás lenguas semíticas y que, de no ser por los pobladores de Maaloula, sería ya una lengua muerta.

Maaloula
Interior de la capilla del convento de Santa Tecla
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