Gerasa

A sólo una hora de Amán, se ubican las ruinas de Gerasa, también conocida como “la Pompeya asiática”, que dan una idea de la gran ciudad romana que fue. Es una de las diez que pertenecen a la Decápolis, situadas en los confines del Imperio Romano de Oriente.

A través de la carretera que se dirige a la provincia de Irbid, continuamos nuestro trayecto a través de los escarpados caminos que dibujan el paisaje y llegamos hacia el gran arco de Adriano, que nos da la bienvenida. Se llama así porque fue construido a partir de la visita de este emperador romano a Gerasa, en el año 129 a. C.

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Arco de Adriano a la entrada de la antigua ciudad de Gerasa

A diferencia de otras ruinas romanas, “Jerash” a como se le conoce en árabe, fue un gran complejo cuyos elementos más destacados aún se encuentran en buen estado de conservación. Estos elementos son los que nos dan una idea de la importancia que tuvo en su apogeo.

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Antigua ciudad de Gerasa

Uno de estos intereses es el enorme hipódromo, que era usado para correr en carruajes y caballos, al más puro estilo de la película de “Gladiator”.  Aún, los cuidadores de esta zona arqueológica, ofrecen espectáculos a ciertas horas del día, para representar la manera en que se daba uso a este lugar.

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Hipódromo de Gerasa

Más adelante, llegamos al que destaca como el elemento característico de Gerasa y, además, mi favorito: el foro oval. Consiste en una explanada circular, circundada por hermosas columnas jónicas que, aún con el paso de los años, se mantiene en pie. Al centro, hay un obelisco que, si no me equivoco, funge como “manecilla” de un reloj solar formado por los elementos de esta construcción.

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Foro oval

A la mitad de la circunferencia, se extiende el cardo maximus, una gran calle orientada de norte a sur con una columnata a lado y lado del camino y que, en toda colonia romana, se intersecta perpendicularmente con el decumanus.

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Cardo Maximus de Gerasa

En la parte más alta de la ciudad, se encuentra el templo dedicado al dios Zeus, del cual sólo sobreviven algunas columnas corintias que se encontraban en la antesala del altar mayor. El resto de ellas se ha derrumbado y rodado colina abajo.

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Ruinas del Templo de Zeus
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Ruinas del Templo de Zeus

Caminando a través del cardo maximus, llegamos al teatro. El foro muestra cierta similitud con el de la ciudad de Bosra en Siria, pero la cávea es mucho más pequeña y cuenta sólo con la ima cavea y media cavea que, como su nombre lo indica, corresponden a los estratos más bajos y populares de la sociedad de toda ciudad romana.

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Teatro romano de Gerasa

Caminando por la misma vía, llegamos a una edificación peculiar de gran belleza, llamado el Ninpheum; éste es una fuente ornamental construida en 191 a. C. dedicada a las ninfas.

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El Ninfeo de Gerasa

Más adelante, se encuentra el templo dedicado a Artemisa, el otro de los dos grandes templos que se encuentran en las ruinas de la ciudad de Gerasa.

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Templo de Artemisa

De acuerdo al trazo urbanístico de las colonias romanas, sin ser Gerasa la excepción, justo al final del cardo maximus se encuentra el Tetrapylon, un monumento erigido en la intersección perpendicular con el decumanus maximus.

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Tetrápilo de Gerasa

En vista del aguacero que se aproximaba, terminamos nuestro recorrido por las ruinas de la ciudad, no sin antes comer kebab en algún restaurante de la Jerash moderna.

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