La París del Medio Oriente: Beirut

Después de visitar Jordania, regresé a Lattakia por unos días, a empacar el resto de mis cosas y decir “Hasta siempre, mi bella Siria”. Hay en Lattakia un servicio de taxis que llegan a la frontera con Líbano, cerca de Tartous, una provincia de la costa siria y esperan del lado libanés para continuar el viaje hasta Trípoli. Una vez ahí, tomamos otro transporte que nos llevó a Beirut.

Beirut
Centro de Beirut

“La París del Medio Oriente” a como también se le conoce, por su hermosa arquitectura, paisajes naturales y estilo de vida, es la capital de Líbano, un país que, a diferencia del resto de los países de Oriente Medio, no profesa el Islam de manera mayoritaria. El 51% de la población es cristiana y este 1% de mayoría hace de Líbano un país más libre que el resto de sus vecinos.

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Catedral ortodoxa griega de San Jorge y minaretes de la mezquita de Mohammad al-Amin

Sin embargo, para 1975 y hasta 1990, se inició una guerra civil que ha dejado cicatrices tanto en la gente como en el lugar, visibles en los agujeros de bala que aún se pueden observar en las paredes de muchos edificios.

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Edificios de Beirut
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Porsche junto a las ruinas de un edificio bombardeado durante la guerra civil libanesa

La ciudad de Beirut está llena de contrastes. Es, ahora y desde hace 15 años, un lugar seguro aunque de economía tambaleante. Es tan común ver por las calles, lo mismo un Ferrari que un tanque militar. La sociedad libanesa es ostentosa, rinden culto a la belleza física y al buen vestir; así lo demuestran las boutiques de Cartier, Chanel, Bvlgari, Fendi, Dolce & Gabbana, Elie Saab y demás tiendas en el centro de la ciudad.

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Boutiques en el centro de Beirut
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Tanques militares en la ciudad de Beirut

Llegamos y ya se estaba haciendo de noche. Tras caminar por algunas calles de la ciudad, encontramos hospedaje el hotel Talal. Mientras subía las escaleras que llevaban a la recepción, escuché una animada conversación en español. Pronto me sentí como en casa al darme cuenta de que Mario, el administrador, es un libanés que ha pasado más tiempo de su vida en Medellín, Colombia que en su propio país y habla español a la perfección.

A la mañana siguiente, despertamos con la maravillosa vista del color azul profundo de las aguas del mar Mediterráneo que se confundía con el también azul intenso de un cielo casi sin nubes.  Me hace pensar en los fenicios, aquellos que la historia recuerda como grandes navegantes y comerciantes. La antigua Fenicia tuvo lugar precisamente aquí, en las mismas aguas que esa mañana tuve ante mis ojos.

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Vista del Mar Mediterráneo desde una ventana del hotel

Emprendimos la caminata por las calles de la hermosa ciudad: Santiago, un muchacho del país Vasco que conocí en Lattakia y que llegó a Líbano con nosotros, Abdallah y yo. Anduvimos por el distrito central, entre sus calles peatonales revestidas de adoquín y sus edificios coloniales afrancesados.

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Beirut, la “París del Medio Oriente”

A nuestro paso, encontramos cafeterías, restaurantes, iglesias, mezquitas y toda clase de edificios que representan vivamente a Líbano, tal como es.

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Nejmeh square en el corazón del distrito central de Beirut

Continuamos caminando hasta Gemmayzeh, una calle con un toque bohemio donde se desarolla la vida nocturna de la capital. Ésta se encuentra en el distrito de Achrafieh, en el que el paisaje urbano comienza a cambiar. Edificios habitacionales, de oficinas, rascacielos, centros comerciales, restaurantes de cadena, garages con más de un BMW, Mercedes Benz, y hasta Maserati.

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Automóviles de lujo en el moderno distrito de Achrafieh
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Atardecer en el malecón de Beirut
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Centro de Beirut, por la noche
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Mezquita de Mohammed al-Amine en Beirut
Beirut
Interior de la mezquita de Mohammed al-Amine en Beirut

La tarde iba cayendo y, cansados, volvimos a Talal. Me encuentro con otro huésped y me pregunta algo en inglés, el idioma universal de los que no sabemos qué idioma hablan los demás. Así continuamos una torpe conversación por un buen rato, hasta que descubrimos que él es chileno y yo soy mexicana y que nuestra lengua natal es el español. Tras este bochornoso pero divertido incidente comencé una amistosa relación con Rodrigo Varas, quien rápido se integró al grupo de hispanoparlantes que nos hospedábamos ahí: el administrador Mario, los españoles Santiago, Joan y Noa, y la mexicana, yo.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Muy buen artículo. La descripción de Beirut me trae grandes recuerdos, toma vida en mi memoria. Jaja me acuerdo que cuando nos conocimos, yo creía que Abdallah era europeo, pero no podía acertar de qué país, jaja.

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    1. Soledad Jil dice:

      Hola Rodrigo. Viajo al Líbano la primera semana de abril y no se sí pudieras darme algunos tips.
      Estas en Chile? Gracias.
      Sole

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