Baalbek

Esa fría y lluviosa mañana, salimos del hotel Talal en Beirut, en dos vehículos. Éramos ocho: Una pareja de australianos, un muchacho holandés, Jean Luc y Pauline de Francia, Santiago, Abdallah y yo. Pasamos a desayunar a mitad de la carretera y fuimos provistos de sombrillas para realizar el recorrido en la zona arqueológica de Baalbek, declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1984.

Baalbek
Gran patio del complejo de Baalbek

En la antigüedad, fue un santuario fenicio dedicado al dios Baal. La etimología del nombre de este lugar proviene de “Baal” que en varias lenguas semíticas significa “señor” por lo que el término Baalbek significa “señor de la Bekaa” que es a como se le conoce al valle donde se encuentra este asentamiento.

“Desde la parte de la cordillera que sube hacia Seír, hasta Baal Gad en el valle del Líbano, a los pies del monte Hermón, derrotó a todos sus reyes, a quienes venció y dio muerte”.

Josué 11, 17

Durante el período helenístico, Baal fue fácilmente identificado como Ra, dios del sol en el antiguo Egipto, y Helios, su homónimo en la mitología griega. Esta fue la razón por la que, a partir de ese momento, la ciudad fue rebautizada como “Heliópolis” o ciudad del sol.

Tras la conquista romana, el santuario fue dedicado al dios Júpiter, quien estaba representado con rayos en las manos y escoltado por dos toros, rasgo heredado de Baal. Sobre una escalinata monumental, se desplantaban los propileos que constituían la entrada al área sagrada del templo.

33343503274_51dc55c64a_b
Propileos del templo de Júpiter

El templo contenía la estatua de Júpiter Heliopolitano, era el templo romano más grande conocido, se trataba de un períptero o recinto circundado con colosales columnas alrededor, de las cuales, solamente 6 se mantienen en pie, con fustes de más de 2 metros de diámetro. Sólo el entablamento alcanzaba los 5 metros de altura, porque incluía un friso decorado con cabezas de toros y leones con guirnaldas.

34145259016_88398b23c7_b
Columnas del templo de Júpiter
34145256316_def52b03c5_b
Frisos del entablamento de las columnas del templo de Júpiter

El acceso al templo consistía en 12 columnas sobre las que se asentaba un frontón. A los costados, había accesos laterales entre el muro del templo y la columnata. El muro estaba decorado por dos pisos de hornacinas, que eran como unos nichos adosados a la pared, que albergaban imágenes sagradas o estatuas, encuadradas por pequeños altares, rematados con frontones alternadamente triangulares o arqueados y separados por lesenas o columnas adosadas de basamento jónico y capitel corintio.

Más adelante, se encuentra el gran patio, con pórticos laterales que constaban de 128 enormes columnas cuyo fuste era de granito de Asuán, Egipto. Éstos estaban sostenidos por criptopórticos, que eran galerías subterráneas o un sistema de túneles que intercomunicaban a las ciudades romanaspara resolver la problemática de la pendiente del terreno. A los lados, se extendían las exedras, cubiertas con semicúpulas de piedra.

34054980661_01ff28de0c_b
Criptopórticos y exedras del gran patio

Pero la cereza en el pastel, la joya arquitectónica más impresionante del complejo es el templo de Baco, que se mantiene erguido, casi intacto, a través de los años. Se encuentra elevado sobre un podio de 5 m. y consistía en un períptero de 8 columnas al frente y 15 a los lados, que alcanzaban los 20 m. desde el basamento hasta el capitel, rematadas de igual manera con entablamientos que contenían frisos con cabezas de toros, leones y guirnaldas.

33374860443_0555a31ca6_b
Templo de Baco

La estructura y decoración interior es muy similar a la que tuvo el templo de Júpiter: paredes interiores decoradas con hornacinas en las que descansaban estatuas o imágenes divinas, enmarcadas por columnas adosadas de fuste estriado y capitel corintio.

33801725660_11de46297a_b
Columnas laterales del templo de Baco
33343471044_fdc1eac8ea_b
Muros con hornacinas del Templo de Baco

Pero no sólo quedan vestigios del paso de los griegos y los romanos por este lugar. Como en el resto de las colonias romanas de oriente, los restos edificios que eran templos dedicados a dioses paganos, fueron utilizados posteriormente para el culto religioso, primero cristiano-bizantino y, después, musulmán.

Con la llegada del cristianismo a este lugar, el emperador Constantino ordenó la destrucción de estatuas en la ya deteriorada ciudad, a causa de los continuos terremotos que la azotaron. Se construyó también una basílica cristiana y  transformó en iglesia el templo de Venus.

El emperado Justiniano, a su vez, mandó a importar 8 de las columnas del templo de Júpiter para ser utilizadas en la construcción de la basílica de Santa Sofía en Constantinopla (hoy, Turquía).

Tras la conquista árabe, la ciudad toma el conocido rumbo de volverse ciudadela fortificada, en cuyo interior se construyó una mezquita omeya de la que hoy sólo quedan las ruinas.

34185916165_2e290e1d18_b
Ruinas de la ciudadela durante el período árabe-islámico
Baalbek
Ruinas de la ciudadela durante el período árabe-islámico
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s