Palacio de Beit ed-Dine

En las colinas de Líbano se encuentra el Palacio de Beit ed-Dine, una joya arquitectónica que data del siglo XIX.

Beit ed-Dine
Alrededores del Palacio de Beit ed-Dine

Llegamos ahí con dificultad. Tomamos un transporte público hacia Beit ed-Dine, la localidad donde está ubicado el palacio y pedimos bajarnos a medio camino, justo donde comenzaba una vereda en vertical hacia lo que, Abdallah alegaba con seguridad, era la entrada.

Hacía unos metros, juraría haber visto un señalamiento que indicaba que ese camino nos dirigiría, sin embargo, a un campamento militar. De todos modos, emprendimos la caminata cuesta arriba, sólo para confirmar que yo tenía razón. “Te lo dije”, exclamé con satisfacción.

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Palacio de Beit ed-Dine

Volvimos a donde nos dejó el transporte y, esta vez, comenzamos a caminar por el “atajo”, siempre guiados por Abdallah, cuyo sentido de la orientación es tan preciso como la brújula borracha de Jack Sparrow. Quise decir, Capitán Jack Sparrow.

Yo juraba que, aunque un poco más larga, la carretera era la mejor opción que claramente nos llevaría hacia donde queríamos llegar. El empinado camino cuesta abajo entre la maleza me crispaba los nervios y, cuando la vereda llegó a su fin y no hubo para dónde seguir, decidí determinadamente regresar y caminar por la orilla de la carretera, como debimos hacer desde el principio.

Finalmente, llegamos a la puerta del hermoso complejo de estilo otomano que fue residencia del gobierno y que, en la actualidad, funge como museo.

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Palacio de Beit ed-Dine

Fue construido entre 1788 y 1818, por órdenes del emir Bashir Shihab II, quien habitó ahí hasta 1840. Posteriormente, se le dieron otros usos oficiales.

Fue declarado monumento histórico en 1934 y, a partir de ese momento, el Palacio se convirtió en la residencia de verano del presidente de la república.

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Entrada al Palacio de Beit ed-Dine

Aprovechando su ausencia (en pleno invierno libanés), nos escabullimos para apreciar la belleza de este lugar y la riqueza cultural que alberga en su interior.

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Patio interior del Palacio de Beit ed-Dine

La estructura consta de un gran patio, rodeado por diversas construcciones en tres de sus orillas, cediendo la última al vacío, para apreciar la impresionante vista de las colinas hacia abajo.

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Vista de las colinas desde el Palacio

El recorrido comienza en el ala lateral, un recinto dominado por arcos ojivales que consta de varias salas en ambos niveles, donde se encuentra el museo, que exhibe piezas de ornamentación, armas, objetos religiosos y prendas de vestir y otras piezas que describen la historia y cultura libanesa.

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Museo del Palacio de Beit ed-Dine

Al frente se ubica la estructura principal, donde están las habitaciones, ricamente decoradas con preciosos elementos de la arquitectura islámica. Cada habitación lleva a otra, más bella que la anterior.

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Interior del Palacio

Exquisitos cojines, lámparas, fuentes, vitrales, muebles con hermosas incrustaciones de madera o concha nácar, piezas de damasquinado, cortinas… Todo es una fiesta de decoración.

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Decoración al interior del Palacio de Beit ed-Dine

Mientras más tiempo pasaba en ese lugar, menos ganas tenía de irme, pero era tiempo de emprender el camino, aún nos quedaba un lugar importante por visitar.

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