México lindo y querido

“Padre, tu voz es, para mí, sagrada,
más la voz de mi Patria es lo primero”. (1)

Una vez, leí un artículo sobre las diferentes definiciones de la palabra “patriotismo”. El autor, afirmaba que la más precisa era ésta: “Patriotismo es estar seguro de que un lugar es mejor que otro por el simple hecho de haber nacido ahí”.

Aún cuando la procedencia de una persona es un hecho meramente aleatorio, en el que nadie puede atribuirse el mérito, la verdad es que todos (uno menos que otros) profesamos orgullo por nuestras raíces, por nuestra patria, por los colores de nuestra bandera, por la armonía melódica de nuestro himno nacional…

Cuando uno sale de su país, su visión se amplía y aprende a apreciar la diversidad cultural de otros lugares. Pero también, se valora cada instante que uno pasa fuera de casa, expatriado, en un exilio auto infligido por sí mismo, en el amor que le profesamos a los viajes.

No sé si a ustedes les pase igual pero, para mí, no hay sentimiento más sublime que volver a casa, dormir en mi propia cama y comer mi comida mexicana. Porque todos los países son hermosos, pero a cada quién le parece que el propio, es el mejor del mundo.

Así me siento yo respecto a mi México, privilegiado lugar al que Dios no le negó nada. Inconfundible en el mapa, su extensión territorial abarca diversos ecosistemas que albergan el 10% de la biodiversidad del planeta.

Cuna de la civilización más antigua de Mesoamérica, la Olmeca; hogar de los mayas, quienes aportaron el cero al sistema numérico que conocemos hoy en día, y creadores de impresionantes monumentos arquitectónicos, como en el caso de Chichén Itzá, que le han valido el título de “Maravilla del mundo”.

Vasto territorio del poderoso imperio azteca, tan fastuoso como las cortes reales europeas de su tiempo. Tal fue el asombro de las tropas de Hernán Cortes cuando, tras su marcha desde la Villa Rica de la vera Cruz, divisaron por primera vez el hermosísimo valle de México, y las cristalinas aguas del lago de Texcoco, a través de los montes nevados que rodean el altiplano central. (2)

Se maravillaron también, de la estructura social, económica y política del Imperio, al ser quienes incorporaron el sistema de elecciones para designar al mandatario (de entre los herederos al trono) que fuese el más digno y capaz para ocupar el cargo. (3)

No salían de su asombro cuando, invitados en el palacio de Axayácatl, contemplaron la opulencia de la corte real de Moctezuma, a quien el protocolo prohibía mirar a los ojos, y sólo permitía dirigirse a él, no sin antes aclamar su señorío tres veces: “Señor, gran señor, mi señor”. El mismo Moctezuma, quien no usaba el mismo par de sandalias (de suela de oro) dos veces, a quien le perfumaban el ambiente con copal cuando tenía a bien salir del palacio, no fuera a oler los indignos hedores del pueblo. (4)

El pueblo que, cansado de pagar tributo, se unió a las fuerzas españolas. De otro modo, no hubiera sido posible conquistar una nación sanguinaria, despiadada, entrenada para la guerra, que ofrecía a sus dioses los corazones de sus enemigos mientras aún latían.

Ese fue el fin del Imperio Azteca y el inicio de la Nueva España. Hasta que, la noche del 15 de septiembre de 1810, se inició la guerra de independencia que duró 17 años. Fue, a partir de entonces, cuando nació México, tal como lo conocemos, como país independiente, soberano.

En la actualidad, otras esclavitudes oprimen al pueblo mexicano: la violencia, el narcotráfico, la corrupción, la pobreza extrema, el desempleo, el mal gobierno. Pero eso no hace infructífero el proceso por el que pasó nuestra patria para consolidarse como país. Eso no es una justificación para decir que no tenemos una razón para celebrar, como si no fuéramos libres. Lo somos.

No celebramos la democracia, sino la soberanía.

Miremos a nuestro alrededor. Miremos a nuestros hermanos de Venezuela, a Cuba. A Siria y los demás países del Medio Oriente en una lucha eterna por los derechos más básicos del ser humano. Miremos a Corea del Norte y su régimen autoritario y retrógrada. Yo les pregunto: ¿de verdad no tenemos nada que celebrar?

Yo sí estoy de fiesta. Yo sí estoy agradecida de haber nacido en México. A mí sí me invade la nostalgia cuando estoy en otro país que no es el mío.

¡VIVA MÉXICO!

“Que digan que estoy dormido
Y que me traigan aquí,
México lindo y querido,
Si muero lejos de ti”. (5)

Ciudad de México
Bandera de México
(1) Guerrero (Soneto) Rosas Moreno, José.
(2) “Mexica". Spinrad, Norman.
(3) “Netzahualcóyotl, el despertar del coyote”. Guadarrama Collado, Antonio.
(4) “El corazón de piedra verde”. De Madariaga, Salvador.
(5) “México lindo y querido”. Monge Ramírez, Jesús.
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nico0408 dice:

    Que buen resumen de toda la historia de mexico en pocas palabras.
    saludos !

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    1. Gracias, la historia de México es tan vasta, pero intenté concentrar lo más importante. Saludos.

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