Guanajuato, cuna de la Independencia de México

La ciudad de Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, es uno de los lugares más representativos de México. No solo porque ha jugado un papel preponderante a lo largo de la historia, sino por su importancia cultural. Fue incorporada a la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1988, como bien cultural bajo el nombre de “Ciudad histórica de Guanajuato y minas adyacentes” y es una encantadora ciudad de la época colonial situada en un pintoresco valle, rodeado por las montañas de la Sierra de Guanajuato.

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Vista panorámica de la ciudad de Guanajuato, Patrimonio de la Humanidad

Es única debido al desarrollo que alcanzó durante la Colonia española, a partir de la explotación de sus yacimientos de oro y plata, descubiertos en el siglo XVII. Esto influyó en la planeación urbana de la creciente ciudad con un distintivo sabor europeo, llena de callejones empedrados que suben y bajan por las laderas, jardines, plazuelas con cafés al aire libre y coloridas fachadas que combinan la cultura prehispánica con la española. Posee lo más bellos ejemplos de la arquitectura barroca en América, y es un ejemplo extraordinario de conjunto arquitectónico que incorpora los aspectos industriales y económicos de una población minera.

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La minería es la actividad económica principal por la que Guanajuato alcanzó su auge, y está presente en cada rincón de la ciudad

Museos, teatros, mercados y monumentos históricos hacen de Guanajuato un tesoro cultural, conocido mundialmente como la ciudad anfitriona del Festival Cervantino, un evento cultural anual, que se lleva a cabo en el mes de octubre. Es uno de los principales promotores de las artes y la cultura en México y América Latina, se caracteriza por presentar artes escénicas de todo el mundo, poniendo especial énfasis en las creaciones artísticas representadas en español.

Su sede, desde 1972, es el Teatro Juárez, uno de los edificios históricos más reconocidos, no solo de la ciudad sino de todo el país. Lleva el nombre del presidente Benito Juárez, un importante personaje en la historia de México.

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Teatro Juárez

Su estilo arquitectónico es ecléctico, que imperaba en las construcciones de la época. Por fuera, destaca su peristilo dórico de inspiración romana. La magnífica sala de espectáculos, decorada al estilo oriental, sigue los modelos de las salas europeas; tiene forma de herradura, con cuatro órdenes de palcos y localidades generales.

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Interior del Teatro Juárez

Fue inaugurado el 27 de octubre de 1903 por el presidente Porfirio Díaz. El evento presentado para la ocasión fue la ópera de Aída, de Giuseppe Verdi,  a cargo de la compañía italiana Ettore Drog y Cía.

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Entrada al área de palcos del Teatro Juárez

Otro monumento importante es la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, un imponente edificio amarillo, que se impone en el panorama de la ciudad. Ostenta una fachada de cantera rosa ornamentada con elementos del barroco manierista, sobre la que se erige una torre campanario de tres cuerpos. Además, se aprecia otra torre de inferiores proporciones y de bello estilo churrigueresco del siglo XVIII.

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Basílica colegiata de nuestra Señora de Guanajuato

El magnífico interior se levanta sobre una planta de cruz latina, cubierta con piso marmóreo y está ornamentado con elementos neoclásicos y barrocos, entre los que destaca el camarín de la imagen de madera estufada en su advocación a la Virgen de Guanajuato. Todo el conjunto está iluminado con bellos candelabros de cristal que cueltan de las bóvedas del techo y las paredes, y añaden elegancia al recinto.

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Interior de la Basílica de nuestra Señora de Guanajuato

La presencia española en la ciudad, no solo influenció la arquitectura de Guanajuato, sino que forjó la historia de toda una nación. Fue aquí, donde hace más de 200 años se gestaron las ideas políticas y sociales que dieron origen a la Independencia de México.

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Parroquia de nuestra Señora de Dolores

Los insurgentes vieron descubierta la conspiración que planeaba un levantamiento armado, por lo que, la noche del 15 de septiembre de 1810, se adelantó el grito pronunciado por el sacerdote católico de origen español, Miguel Hidalgo, párroco de Dolores, una ciudad cercana.

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Interior de la parroquia de Dolores Hidalgo, Guanajuato

Hidalgo ordenó que se tocaran las campanas de la iglesia y proclamó poner fin a 300 años de dominación española en México. La ciudad, en la actualidad, lleva el nombre de Dolores Hidalgo, por el Padre de la Patria. En la plazuela central, mejor conocida como “Jardín del Grande Hidalgo”, se erigió un monumento en su honor.

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Monumento a Miguel Hidalgo

Frente a la plaza principal, se levanta una hermosa casona del siglo XVIII, con balcones labrados de estilo barroco. Se le conoce como Casa de las Visitas, y fue adquirido por el Gobierno de Guanajuato para alojar a los visitantes distinguidos que llegasen a la ciudad.

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Casa de las visitas

En la época de la colonia, esta construcción fungió como la Casa del Diezmo y fue hecha con el material que sobró de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Su interior es menos fastuoso que su fachada, y consta de un hermoso patio interior, en cuyo centro hay una pequeña fuente, y está rodeado de pasillos que conducen a las habitaciones.

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Interior de la Casa de las visitas

Oriundo de Dolores, era José Alfredo Jiménez, el más grande exponente de la música vernácula Mexicana, el poeta del amor y desamor. Autor de una de las piezas más representativas del folklore mexicano a nivel internacional: “El Rey”, es leyenda viva en Dolores Hidalgo, donde nació y vivió sus primeros años. Sus restos descansan en el cementerio de su pueblo natal, tal y como expresó en su canción “Caminos de Guanajuato”. Desafortunadamente, por su disipado y derrochador estilo de vida, su familia no tenía recursos económicos para los gastos del funeral, los cuales fueron cubiertos por la “Sociedad de Autores y Compositores de México”.

Camino de Santa Rosa, la sierra de Guanajuato,
ahí nomás tras lomita se ve Dolores Hidalgo. 
Yo ahí me quedo paisano, allí es mi pueblo adorado”.

José Alfredo Jiménez
Caminos de Guanajuato

Vale la pena visitar el mausoleo dedicado al “Rey de Dolores”, erigido para conmemorar el 25 aniversario de su fallecimiento. Consiste en un gigantesco sombrero, en cuya parte inferior arde un pebetero y, en las letras de ronce, el epitafio: “La vida no vale nada”. Emerge de manera sinuosa, un sarape multicolor hecho en azulejo de Dolores Hidalgo, en cuyo cuerpo están incrustados los títulos de diversas canciones de su obra musical.

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Mausoleo de José Alfredo Jiménez

De igual manera, se observan los sombreros de charro, sarapes, y botellas de tequila que, a modo de ofrenda, depositan sus seguidores, quienes se siguen dando cita en la tumba de José Alfredo, para cantar sus canciones y rendirle tributo.

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Ofrendas para “El Rey”

Siguiendo la misma ruta de la Independencia, se llega hasta Atotonilco, un importante lugar de peregrinación, santuario religioso ubicado en las afueras de la ciudad. El ejército insurgente pasó por Atotonilco en su camino a San Miguel, donde Hidalgo tomó del interior del templo, un emblemático estandarte que llevaron consigo como bandera.

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Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco

Debido a su aporte cultural y arquitectónico al barroco mexicano y a su importancia en la lucha de la Independencia de Méxica, fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 2008.

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Retablo principal al interior del Santuario de Atotonilco

Más adelante, se encuentra San Miguel de Allende, es una población que logra ser pintoresca y cosmopolita al mismo tiempo. Históricamente, la ciudad es importante por ser la cuna de Ignacio Allende, personaje importante durante la Independencia, cuyo apellido fue añadido al nombre de la ciudad en 1826. Su centro histórico está lleno de bellos edificios bien conservados, calles empedradas, patios arbolados, finos detalles arquitectónicos y suntuosos interiores, que hacen de San Miguel de Allende, la ciudad más bonita de México.

Por esta razón, hay una comunidad bastante grande de expatriados, principalmente jubilados, por lo que no es difícil encontrar servicios en inglés, hoteles y restaurantes que satisfacen las necesidades de los norteamericanos, canadienses y europeos que aquí se reúnen. Sin embargo, continúa siendo un poblado muy mexicano, donde los habitantes locales conviven alegremente con los extranjeros que los visitan o que consideran a esta ciudad su hogar.

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Vista panorámica de San Miguel de Allende

Por su belleza, la UNESCO le otorgo la distinción de Ciudad Patrimonio, junto con Atotonilco, como Villa Protectora de San Miguel el Grande. El edificio más icónico de la ciudad, es la Parroquia de San Miguel Arcángel, que se destaca en el paisaje, por su singular fachada de estilo gótico, hecha con cantera rosa. Es uno de los edificios religiosos de mayor importancia, su arquitectura la hace una de las más sorprendentes a nivel nacional.

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Parroquia de San Miguel Arcángel

En su interior, de estilo ecléctico, resguarda óleos de los siglos XVII y XVIII realizados por el famosos pintor Juan Rodríguez Juárez y otros renombrados pintores de la época así como un Cristo de Caña llamado el Señor de la Conquista.

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Interior de la parroquia de San Miguel Arcángel

De vuelta en la ciudad de Guanajuato, encontramos la Alhóndiga de Granaditas, un atiguo almacén de granos. En 1810, la Alhóndiga era una fortaleza para las tropas españolas y líderes leales al régimen y fue el sitio de la primera gran victoria sobre los españoles.

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La alhóndiga de Granaditas

Bajo el mando de Miguel Hidalgo, un minero local con el nombre de José de los Reyes Martínez, apodado “El Pípila“, se ató una gran piedra sobre la espalda para desviar las balas y abrió una brecha en las defensas españolas quemando las puertas de la fortaleza. La imagen de este valiente personaje se levanta en la parte más alta de la ciudad, a la que se accede a través de un funicular y desde se obtiene la mejor vista panorámica de Guanajuato.

Aún hay otras Alhóndigas por incendiar”.

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Septiembre-1939

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Monumento al “Pípila”

Las operaciones mineras propiedad de los españoles trajeron una gran prosperidad a la región; por lo tanto, el movimiento de la Independencia de México continuó enfrentando una importante oposición en el Guanajuato colonial. Los líderes revolucionarios Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron finalmente capturados y decapitados, sus cabezas fueron colgadas de las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Hoy en día, es un edificio histórico, un monumento y un museo de historia y arte regional.

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