Cuevas de Batu

A la mañana siguiente de nuestra llegada a Kuala Lumpur, subimos a la terraza del hotel, donde se servía el desayuno, preparado por una simpática joven que tomaba la orden, cocinaba y atendía las mesas, todo simultáneamente. Fue un gran alivio que las opciones en el menú se trataran de platillos más “internacionales”, e incluían huevos al gusto y hot cakes, a diferencia del desagradable café sumamente cargado y cualquier cosa navegando en aceite de oliva, de los países del Medio Oriente.

Pero lo mejor de todo era la vista, de una mañana despejada y calurosa en la que se apreciaba claramente el horizonte, salpicado de los edificios que dan vida a la ciudad.

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Panorámica de Kuala Lumpur desde la terraza del hotel

Bajamos y salimos hasta la esquina de Jalan Pudu, la avenida principal, donde vimos un moderno autobús de color violeta llamado GOKL city bus, que brinda servicio gratuito en una ruta corta en el área de KLCC. Como comprobamos más tarde, este autobús cuenta con todas las comodidades como aire acondicionado, Wi-Fi a bordo, rampa para personas con discapacidad física y pantallas que anuncian la próxima parada en la lengua local y en inglés, para los turistas extranjeros.

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La ruta del GOKL bus es completamente gratuita

Sin embargo, no tomamos éste sino otro autobús de número 11, que abordamos en la terminal que se encuentra junto al Banco de Bangkok en Chinatown. El recorrido dura aproximadamente 45 minutos, puesto que el atractivo que visitábamos se encuentra en la zona conurbada de KL, en el distrito de Gombak.

Las Cuevas de Batu son un conjunto cavernario al interior de una colina de piedra caliza, donde se albergan varios mausoleos e imágenes de adoración religiosa. Toman su nombre del río Batu, que fluye en las cercanías, y representan el lugar de veneración más importante de la religión Hindú fuera de la India.

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Acceso al santuario de las Cuevas de Batu

Es un gran centro religioso en Malasia, y está dedicado a Murugan, deidad hindú de la guerra, cuya enorme imagen está situada a la entrada de las cuevas, custodiando el acceso, en el que se levanta una larga escalinata que consta de 272 coloridos escalones.

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Gran estatua de Murugan, a la entrada de las Cuevas de Batu

Distinto de lo que pudiera pensarse, ni la estatua colosal de Murugan ni la impresionante escalinata son precursores de lo que uno encontrará al interior de las cuevas. Por el contrario, representan el único atractivo del sitio, cuando no se trata de la celebración del Thaipusam, un extravagante festival que tiene lugar aquí, en los meses de enero o febrero.

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Estatua de Sri Murugan

Sin desacreditar la impresionante belleza de la efigie dorada a la entrada de las cuevas, a título personal manifiesto el desencanto que sentí desde la entrada principal del santuario, donde un olor fétido, proveniente del sistema de drenaje al aire libre, recibe al visitante como para indicar que se trata de una aportación cultural de la India, y no de Malasia.

Ya al interior de las cuevas, se sitúan modestos altares que contrastan con el opulento exterior, por los cuales no me parece que valga la pena la empinada subida de 272 escalones a 35°C de temperatura e intensa humedad, solo para encontrar a una familia de monos agresivos que pueden representar un peligro para el visitante.

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Interior de las cuevas de Batu

Sin embargo, si se es amante del ejercicio cardiovascular, de la belleza natural o fanático de las fotografías panorámicas, la recompensa obtenida consiste en la vista del paisaje que rodea a las cuevas, desde la parte más alta de la escalera.

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Panorama de Kuala Lumpur, desde la parte más alta de las Cuevas de Batu

No nos quedamos mucho tiempo, comparados con los recorridos de ida y vuelta de 45 minutos cada uno para llegar hasta aquí. Pero no me arrepiento de haber venido y, tal vez, si tengo la oportunidad de visitar Malasia de nuevo, volvería a las Cuevas de Batu, pero probablemente elija no subir.

Ya de vuelta, en el mismo autobús 11, disfrutamos del camino que va cambiando a medida que nos acercamos a la ciudad, y pudimos apreciar una nueva cara de nuestras ya conocidas Torres Petronas.

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Torres Petronas de Kuala Lumpur
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