Cameron Highlands

A solo unos pasos del barrio chino de Kuala Lumpur se encuentra la terminal Puduraya, que conecta la ciudad con las localidades vecinas y otras provincias. De aquí, tomamos el autobús hacia una región en las montañas de Malasia, conocida como Cameron Highlands, que toma su nombre en honor a Sir William Cameron, un topógrafo británico que la descubrió cuando le fue comisionada la tarea de trazar un mapa del área fronteriza de Pahang-Perak, por el entonces gobierno colonial. Está dividida en tres distritos, siendo Tanah Rata el centro administrativo.

A través de un camino serpenteante y en ascenso, vimos cómo la tarde se convirtió en noche y el sol se escabulló detrás de las montañas Titiwangsa. Al salir del autobús, nos envolvió una espesa niebla y un frío que contrastaba con el intenso calor húmedo que impera en el resto de la Península de Malasia.

Ya era tarde y las nubes apenas lograban contener el torrencial que se venía, por lo que nos apresuramos a buscar hospedaje entre los hostales sugeridos por nuestra guía de viajes. Nuestra primera opción fue un hotel que ostentaba el osado nombre de Fuck Lonely Planet pero, como era de esperarse, era la sensación entre los mochileros que llegaban a la región y obtener un lugar vacante en aquella temporada era casi imposible.

Mochila al hombro seguimos caminando y llegamos a un acogedor lugar atendido por una amable familia india, llamado Twin Pines, donde apenas tuvimos tiempo de resguardarnos antes de que comenzara a llover. Ahí mismo, adquirimos un recorrido guiado para mostrarnos los atractivos de la región al día siguiente.

Tras la lluvia de toda la noche, llegó la fría mañana alumbrada por un tímido sol que poco a poco fue bañando la extensa región montañosa de Cameron Highlands. Con puntualidad británica, llegó a buscarnos la camioneta que compartimos ese día junto con otras cinco personas: una pareja árabe, dos jóvenes malayas y un muchacho de Singapur.

Mientras nos dirigíamos a nuestro primer destino, contemplamos los curiosos edificios de estilo británico colonial que se erguían a lado y lado de la carretera, enclavados en el accidentado paisaje.

Cameron Highlands
Arquitectura estilo británico colonial en Cameron Highlands

Las especiales circunstancias de altitud y latitud, otorgan a la región de Cameron Highlands características únicas, que la proveen de un ecosistema sustancialmente diferente, y constituyen el hogar de cientos de inusuales especies de vegetación tropical. Por esa razón, abundan los viveros e invernaderos en los que se asegura la preservación de la flora endémica del lugar.

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Especies vegetales en Cameron Highlands
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Vegetación tropical
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Viveros de Cameron Highlands
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Plantación de girasoles cuyo tallo alcanza los 2 metros de altura
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Viveros de Cameron Highlands

Esta vegetación es propicia también para la proliferación de cierto tipo de fauna, como las mariposas y las abejas. Estas últimas son aprovechadas para la apicultura, actividad muy popular en la región.

La geografía del lugar resulta benévola para el cultivo, y se han aprovechado los recursos para la producción y comercialización, principalmente de fresas y todo tipo de derivados, que son el emblema de Cameron Highlands. Se ha ideado un sistema de siembra en plataformas de madera sobre las que se colocan sacos de materia orgánica listos para recibir las semillas, rodeados de un ingenioso sistema de riego a base de mangueras horadadas. Esta técnica facilita la recolección de la fruta y evita el desgaste de quienes ya no tienen que encorvarse para recoger las fresas.

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Sistema de cultivo de fresas en invernaderos de Cameron Highlands

Pero las fresas de las montañas Titiwangsa comparten el estrellato con las extensas plantaciones de té, pertenecientes a las muchas casas productoras asentadas en la región.

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Plantaciones de té de la región

Los arbustos de Camellia sinensis se podan para evitar que alcancen los 2 metros de altura, facilitando así la labor de recolección. A partir de los 3 años, las hojas se cosechan y procesan para extraerles los jugos, y luego se ciernen y se fermentan para lograr la calidad del producto final. Luego se seca, se clasifica y se selecciona la calidad del té para empacarlo y distribuirlo.

Esta titánica labor es realizada por recolectores que viven en aldeas conformadas en las mismas plantaciones, donde además de sus hogares cuentan con escuelas y servicios religiosos.

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Aldea de recolectores de té

Tal es el caso de BOH Plantations Sdn. Bhd., la compañía de manufactura de té más grande de Malasia, de distribución doméstica e internacional. La plantación de té de BOH es, también, la más grande de todo el país.

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Plantación de té BOH

Nuestra visita a la casa BOH incluyó un recorrido por las plantas de procesamiento de las hojas del té, así como una visita guiada por el resto de las modernas instalaciones, que cuentan con servicios sanitarios y una tienda, donde los visitantes pueden adquirir cajas de té para regalar o para consumo propio.

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Instalaciones de la Compañía BOH

Cuenta, además, con una cafetería donde es posible degustar una taza de té caliente, o un vaso de té helado, acompañado de cualquiera de las opciones de bocadillos a elegir, al interior o en la terraza voladiza, desde donde se contemplan hermosos panoramas de las plantaciones.

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Cafetería de BOH

El tiempo pasó volando y tuvimos que despedirnos de aquellas colinas verdes, amenazados por las nubes que anunciaban la inevitable lluvia que estaba próxima a caer, para dirigirnos a nuestro siguiente y último destino del recorrido: el templo budista de Sam Poh.

Éste se localiza en la localidad de Brinchang, y está construido en lo alto de una pequeña elevación, desde donde se tiene una hermosa perspectiva de la población. Se trata del recinto religioso más grande de Cameron Highlands, y el cuarto templo budista más grande de todo Malasia.

Al llegar a la entrada del templo flanqueado por muros amarillos que circundan el recinto, se desató el aguacero; sin embargo, la camioneta se detuvo y nos invitó a bajar para continuar con la visita. Al llamado solo atendimos el muchacho de Singapur, Abdallah y yo. Las chicas malayas y la otra pareja se quedaron al interior, pensé que por la lluvia, pero luego me explicó Abdallah que los musulmanes no suelen visitar templos “paganos”.

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Templo budista de Sam Poh

Nosotros emprendimos la carrera hacia el interior y, antes de entrar, nos quitamos los zapatos, tal como solicitan las reglas budistas. El santuario alberga una enorme estatua dorada de Buda, cuya expresión serena inunda el lugar de un eco silencioso.

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Estatua de Buda al interior del templo de Sam Poh

La decoración es modesta, amén del destello dorado de las estatuas y de las losetas de cerámica con coloridas imágenes de Buda que recubren las paredes laterales.

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Losetas de cerámica con la imagen de Buda

Para salir, nos calzamos de nuevo y me detuve un instante para tomar la que se convirtió en mi fotografía favorita de todo el recorrido. Después contamos hasta tres para emprender la carrera hacia la camioneta que aguardaba por nosotros, bajo la copiosa lluvia.

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Templo budista de Sam Poh

Cuando regresamos al hotel por la tarde, encontramos a un numeroso grupo de personas resguardándose de la lluvia y con actitud nerviosa e impaciente. Se trataba de los huéspedes del hotel vecino, ubicado detrás del nuestro, y al que se llegaba a través de una calle que, debido al monzón, se anegó completamente. A juzgar por la señal anaranjada que ostenta un signo de admiración, he de suponer que esta situación es común en esta región tropical durante esta temporada.

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Inundación en las calles de Tanah Rata

Pronto llegaron grandes equipos con sus operadores, que bombearon el agua toda la noche. A la mañana siguiente, el sol salió de nuevo y las frías calles tenían un aspecto como si aquella inundación hubiera sido un sueño.

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Amanecer en la localidad de Tanah Rata en Cameron Highlands

Nosotros nos despedimos de Cameron Highlands y caminamos hacia la pequeña terminal de autobuses, donde tomamos el camión hacia la provincia de Penang.

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