(S-21) Prisión de Tuol Sleng

En el corazón de la ciudad de Phnom Penh se encuentran las instalaciones del antiguo y prestigioso Instituto Tuol Svay Prey. Durante el régimen del Khmer Rouge, los edificios del antiguo instituto se convirtieron en la “Oficina S-21”, nombre en código para la Prisión de Seguridad de Tuol Sleng, cuyo nombre en khmer quiere decir “colina de los árboles venenosos“. 

Phnom Penh
Instalaciones del antiguo Instituto Tuol Svay Prey

S-21 fue creada con el fin de proteger al Partido Central encargado del gobierno de la Kampuchea Democrática. Dicho propósito se cumplía arrestando a todo aquel que fuera sospechoso de colaborar con alguna fuerza extranjera, especialmente vietnamita, soviética o estadounidense, que hubiera colaborado en el pasado con elementos contrarrevolucionarios o fuera sospechoso de ello y cualquier otro motivo que pusiera en duda la absoluta lealtad de los militantes del Khmer Rouge.

33472432784_4ea3ab56cb_b
Prisión de seguridad S-21

La primera prisión de seguridad del Khmer Rouge fue conocida como Oficina M-13, y tenía la misión de “detectar enemigos ocultos”. Posteriormente, recibió el nombre de Oficina 15 y, al final, S-21 que funcionó como el Centro Interrogatorio de Seguridad de Estado, donde todo sospechoso era arrestado con su familia. Después de meses de tortura en los que terminaba confesando lo que ellos querían oir y que, en efecto, era un “enemigo de estado”, era ejecutado con ella.

Es mejor arrestar erradamente que liberar erradamente.”
Him Huy
Carcelero en S-21

Nadie podía acercarse a las instalaciones del lugar, los arrestados eran llevados al lugar con los ojos vendados y, finalmente, el carácter secreto de S-21 era garantizado con la muerte del prisionero.

Existen pocos documentos oficiales del gobierno de la Kampuchea Democrática que la mencionen, porque los altos mandos del Khmer Rouge nunca se referían a la prisión en público, pues se trataba absolutamente de un código secreto y en los pocos documentos oficiales donde se hace referencia a S-21, es mencionada como el “Ministerio” y como la “Oficina”.

33929844920_6cdfe16e16_b
S-21 o Prisión de Seguridad de Tuol Sleng

El proceso de detención comenzaba cuando los prisioneros llegaban a S-21, donde se les tomaba una fotografía, se recopilaba la mayor cantidad de información personal para completar el registro: nombre, edad, ocupación, lugar de nacimiento, nombre de los padres, cónyuges, hijos. Este proceso de documentación se llevaba a cabo sin ninguna presión y el encargado de realizar esta tarea no tenía autorizado golpear al prisionero.

33504072973_3b9c094182_b
Fotografías tomadas a los prisioneros durante su registro al momento de ingresar a S-21

Posteriormente, un guardia llevaba al prisionero a su celda y luego regresaba para darle el número que le correspondía. Al interior de la prisión S-21, el reglamento era muy estricto y estaba escrito sobre los tableros de los antiguos salones de clase convertidos en celdas. Las principales normas generales eran las siguientes:

  1. Está absolutamente prohibido hablar o dirigir preguntas a los otros.
  2. Antes de hacer cualquier cosa, pida permiso a un guardia.
  3. Siga de manera absoluta las normas, no se haga el libre.
33472408394_5d26d26cd5_b
Antiguas aulas del Instituto, convertidas en celdas de prisioneros

Las interrogaciones a prisioneros se llevaban a cabo, en un principio, por 10 u 11 grupos de 6 personas y, posteriormente, eran 3 unidades progresivas de interrogación, es decir, el prisionero era remitido de una unidad a la otra hasta su ejecución final. Cada etapa era más cruel que la anterior: Unidad gentil o fría, Unidad caliente y Unidad de masticación. Durante el interrogatorio, el prisionero debía observar las siguientes reglas:

  1. Responder lo que se pide, no altere mis preguntas.
  2. No utilice en absoluto ningún pretexto para debatir o discutir.
  3. No se haga el tonto ni pretenda que no entiende, porque usted fue lo suficientemente valiente para oponerse a la revolución.
  4. Responda inmediatamente, no se tarde ni siquiera por un segundo.
  5. En cuanto a pequeñas faltas o fallas, ofensas morales o errores, no hable de esas cosas; no hable acerca de asuntos de la revolución.
  6. Absolutamente no grite cuando sea golpeado o electrocutado.
  7. No haga nada. Siéntese y espere órdenes. Si no hay órdenes, no realice ningún acto. Cuando se le ordene, hágalo inmediatamente y sin argumentar.
  8. No intente esconder su rostro y su traición a la revolución con el pretexto de la Kampuchea Krom.
  9. Por cualquiera de estas normas que no sea seguida en cualquier día, usted recibirá innumerables látigos y choques eléctricos.
  10. Cometa una violación y obtendrá diez latigazos o cinco choques eléctricos.
34313905655_3c20536bff_b
Celdas de S-21

Los empleados de S-21 seguían también una disciplina estricta, especialmente en su relación con los prisioneros. Los carceleros y demás personal debían tener en cuenta que todos los convictos eran “enemigos de la revolución” y “traidores del Estado” y que por esa razón habían sido llevados allí y su sufrimiento era bien merecido. Tenían absolutamente prohibido mostrar simpatías por los prisioneros, dudar en algún momento de su culpabilidad o retardar los procesos.

33472391204_46a39af437_b
Grilletes utilizados para inmovilizar a los prisioneros

Por tanto, los métodos de tortura en S-21 tuvieron una fuerte dosis de creatividad. Un médico garantizaba que el prisionero sobreviviera lo suficiente para soportar la mayor cantidad de torturas hasta que “confesara” lo que se quería oír.

33472383734_d74907e1b2_b
Cama “eléctrica”, donde la víctima era asegurada para ser electrocutada con baterías de auto

En enero de 1979, las tropas vietnamitas ocuparon la desolada capital de Camboya. El director de S-21 ordenó la ejecución de los prisioneros y huyó del lugar. Cuando los soldados ingresaron a la prisión, encontraron los cadáveres de los prisioneros recién asesinados y a cinco niños vivos que se ocultaron entre una pila de ropa antes de que los verdugos pudieran encontrarlos.

Hoy en día, las antiguas instalaciones de la prisión S-21 alojan al Museo de los Crímenes Genocidas de Tuol Sleng, fundado en 1980, con el fin de conservar pruebas de los actos que provocaran la desaparición de entre 1 y tres millones de personas en Camboya entre 1975 y 1979. El Museo conserva los espacios tal como fueron organizados por la dirección de la prisión S-21.

Phnom Penh
Museo de los crímenes genocidas de Tuol Sleng

En el patio central, justo a la entrada, se aprecian las tumbas erigidas a las últimas víctimas asesinadas de prisa ante la inminente invasión vietnamita. En las aulas del antiguo Instituto se exhiben los instrumentos de tortura, las fotografías tomadas a los prisioneros en el registro de ingreso,  las celdas de detención y demás documentos tanto de las víctimas como de los victimarios.

Es difícil salir de ahí sin llevarse en la mente los rostros de miles de personas de todas las edades, condiciones y orígenes que murieron a manos del sangriento régimen comunista del Khmer Rouge. Es difícil irse de Camboya y olvidar el dolor de una gran nación, que en la actualidad sonríe con esperanza en el futuro, con los brazos y el corazón abierto a los visitantes. Pero lo más difícil es aceptar que Pol Pot y sus secuaces nunca fueron condenados por estos crímenes de lesa humanidad cometidos no solo contra el pueblo camboyano sino contra todo el género humano, y es nuestra responsabilidad difundir lo que aquí ocurrió, a fin de que la historia no vuelva a repetirse jamás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s