Oasis de Siwa

El primer día de 2013, decidimos que queríamos celebrar a como nos gustaría pasar todo el año: viajando. Sin pensarlo más, empacamos algunas cosas y nos dirigimos a la estación de autobuses de Alejandría. Partimos en la noche, a través de una carretera fría y solitaria a lo largo de la costa mediterránea, llegando primero a la pequeña ciudad de Marsa Matruh y luego adentrándose en el desierto de Libia hacia la población de Siwa.

Llegamos muy de mañana, y desayunamos en el concurrido restaurante Abdo, donde habríamos de continuar llegando al menos una vez al día, durante la semana que permanecimos en la ciudad.

La población de Siwa está conformada por una etnia magrebí que habla, paralela al árabe, una lengua bereber propia, llamada tasiwit. Son amables y hospitalarios, y mucho más agradables que el resto de los egipcios.

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Habitantes de Siwa

En la inmensidad del Mar de Arena egipcio, brota uno de los últimos oasis vírgenes que quedan en el mundo, hogar de espectaculares paisajes naturales, ruinas históricas y tradiciones culturales únicas.

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Atardecer en el oasis de Siwa

Miles de años de aislamiento en un vasto e implacable desierto han permitido a la comunidad de Siwa desarrollar tradiciones culturales únicas, técnicas de construcción, estilos de bordado y sistemas de producción agrícola que son notables por su belleza y la armonía con el entorno natural.

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Paisajes naturales de Siwa

Hace miles de años, mesetas rocosas acunaron y protegieron esta exuberante depresión. Con el transcurso del tiempo, los vientos de arena del desierto han labrado relieves de las mesetas, lo que resulta en un terreno único. Su tamaño varía entre los cantos rodados a las montañas, estas esculturas sedimentarias salpican un paisaje espectacular, donde el gran mar de arena converge con manantiales de agua dulce, brillantes lagos de sal, exuberante vegetación y una biodiversidad significativa.

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Gran lago de sal en Siwa

De vuelta en la ciudad, por la noche, se iluminan las ruinas de Shali Ghali, una antigua fortaleza medieval del siglo XIII, construida a base de ladrillos de terracota, sal, yeso y madera de palma.

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Ruinas de la ciudadela de Shali

Luego de repetidos intentos fallidos por conciliar el sueño en una noche envuelta con el sonido del canto de los gallos y el rebuznar de los burros, no tuve más remedio que esperar a que amaneciera para seguir recorriendo los alrededores de Siwa.

El “Baño de Cleopatra” un un maravilloso ojo de agua también llamada la “Primavera del Sol”. Es posible sumergirse en este famoso manantial natural e imaginar que, una vez, dos y medio miles de años atrás, Herodoto hizo justo lo mismo. De hecho, dejó un relato de las burbujeantes aguas de la primavera en sus Historias, escribiendo que parecía hervir agua caliente en las noches de frío y fresca durante el calor del día.

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El Baño de Cleopatra

El lugar está rodeado de amenidades, para hacer la estancia más placentera. En una de las coloridas tiendas a la sombra de las palmeras de dátiles, se sirve té, café o karkadé (hibiscus), en un ambiente perfumado con el aroma de las shishas.

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Tiendas alrededor del manantial
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La cafetería cercana al Baño de Cleopatra, es atendida por gente amigable y honesta, cualidades  que poseen los habitantes de Siwa y los distinguen del resto de los egipcios

Una de las actividades turísticas más populares de Siwa es el safari por el desierto, organizado por muchos hoteles y operadores independientes. Consiste en un paseo a bordo de un jeep o cualquier camioneta de doble tracción a través de la inmensidad del desierto, sorteando las dunas, trepándolas y luego lanzándose desde la parte más alta de ellas.

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Safari en el desierto
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Dunas del desierto de Siwa

Una vez en la cima de una duna, se llega a una fuente termal, del tamaño de un gran jacuzzi, donde las burbujas de agua sulfurosas hierven en una piscina y su desagüe sirve para regar un jardín.

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Piscina natural de aguas termales
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Oasis en el Gran Mar de arena egipcio

Al final de este recorrido se llega hasta Bir Wahed, un lago de agua dulce a 15 km a las afueras de la localidad de Siwa. Es imperdible observar la puesta del sol sobre las dunas y deslizarse sobre ellas. Si nunca has practicado el sandboarding, ¿qué mejor que comenzar en el Gran Mar de Arena egipcio?

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Lago de Bir Wahed
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3 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Gema Karina dice:

      ¡Espero que de la buena! Jaja. Gracias por tomarte un tiempo para leer y comentar. Saludos.

      Me gusta

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