Estambul, delicia turca

Hay muchísimas razones por las que siempre he pensado que la Ciudad de México es un lugar sin igual en este mundo; por ser la capital de un país tan rico en cultura, historia, tradición, gastronomía, por el calor de su gente y poseer el equilibrio perfecto entre caos y orden. He visitado otras ciudades, más modernas, más estructuradas, más limpias, y ninguna otra me ha arrancado suspiros y me ha llenado de deseos infinitos de quedarme para siempre… Hasta que conocí Estambul.

Se trata de un lugar mágico y lleno de contrastes, caótico y sereno, antiguo y moderno, punto de encuentro entre Oriente y Occidente. Capital de tres imperios poderosos: bizantino, romano y otomano; es la única ciudad situada entre dos continentes, cuya ubicación estratégica ha atraído a un ejército de merodeadores lo largo de los siglos.

Griegos, persas, romanos y venecianos se turnaron para gobernar antes de que los otomanos se establecieran, así como los comerciantes que llegaron a través del recorrido por la legendaria Ruta de la Seda, quienes también decidieron quedarse. Al hacerlo, dotaron a la ciudad de una diversidad étnica y cultural que se conserva hasta nuestros días, razón por la que la ciudad fue inscrita la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

Los conquistadores de la antigüedad solían saquear la ciudad en vez de dotarla de tesoros artísticos, pero todo eso cambió con los bizantinos, que adornaban sus iglesias y palacios con mosaicos y frescos. Sus sucesores, los otomanos, se apresuraron a lanzar un ambicioso programa de construcción después de su enfática llegada. Las mezquitas imperiales magníficamente decoradas, son triunfos arquitectónicos que conforman una de las vistas panorámicas más grandes del mundo.

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Iglesia de Santa Sofía en Estambul

El corazón histórico de Estambul comienza en el distrito de Sultanahmet, nombrado por Ahmet I, sultán del Imperio Otomano. Al centro, el parque del mismo nombre. A la izquierda, la magnífica iglesia de Santa Sofía. A la derecha, la majestuosa Mezquita Azul.

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Mezquita Azul o de Sultanahmet

A pocos metros se ubica también la Yerebatan Sarnıcı o Cisterna Basílica, la más grande de un conjunto de 50 cisternas construidas durante el período bizantino, a fin de evitar la vulnerabilidad que significaba para la ciudad que durante un asedio se destruyera el acueducto de Valente. Del tamaño de una catedral, esta cámara subterránea de aproximadamente 143 por 65 metros, es capaz de albergar 80 mil mde agua. El techo está soportado por 336 columnas de mármol de 9 metros de altura, dispuestas en 12 filas de 28 columnas con capiteles jónicos y corintios, separadas entre sí a cada 4.8 metros.

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Yerebatan Sarnıcı o Cisterna Basílica

En los alrededores de la zona, coloridas fachadas albergan restaurantes, hoteles, cafés, tiendas de artesanías, pastelerías y, desde luego, comercios que ofrecen las conocidas lokum o “delicias turcas”, dulces tradicionales elaborados con diferentes ingredientes que son toda una experiencia para el paladar.

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Calles de Estambul
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Postres y delicias turcas

En una posición privilegiada se ubica el Palacio de Topkapı, máximo ejemplo de la arquitectura seglar turca, que fue el centro administrativo del Imperio Otomano. Se trata, más bien, de un conjunto de edificaciones que conforman la sede del poder, la residencia del sultán y el escenario de una infinidad de eventos que tuvieron lugar en esta corte.

En el interior se exhiben diferentes obras artísticas, joyas, armas, muebles y demás objetos de uso personal del gobernante. Hay, también, una sala destinada a la exposición de ejemplares del Corán y otras piezas de arte islámico.

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Palacio de Topkapı

Otro de los pabellones del palacio está abierto al público para visitar las antiguas habitaciones reales. El salón de audiencias, la biblioteca, salas de estar, fuentes y jardines.

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“El harén” del Palacio de Topkapı

Una de las áreas más interesantes es la que estaba destinada al harén, una zona privada y resguardada, a la que solo tenían acceso la reina madre, las concubinas y los eunucos que las protegían.

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Aposentos del sultán en el Palacio de Topkapı

Aquí también se hallaba el hamam o baño turco, y los aposentos del Sultán, así como una terraza conocida como el “Patio de las favoritas” donde, se dice, el sultán solía dar paseos con aquellas doncellas de su preferencia.

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“Patio de las favoritas” en el Palacio de Topkapı

Desde Topkapı se obtiene una impresionante vista del Bósforo, un estrecho que conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara y que separa la parte europea y asiática de Turquía.

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Horizonte de Estambul

Por su ubicación, siempre ha tenido una gran importancia estratégica y comercial, además de que domina la hermosa panorámica de la ciudad y es el epicentro de la vida diaria de sus habitantes.

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Embarcadero de Eminönü
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Embarcaciones en el Bósforo

Desde el embarcadero de Eminönü, es posible tomar el ferry, u otra de las muchas embarcaciones que salen continuamente para recorrer el Bósforo, cuya belleza no solo consiste en el espectáculo natural que supone el estrecho, sino en la inigualable vista de ambos lados del territorio continental, donde hermosas joyas arquitectónicas complementan el panorama.

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Embarcadero de Eminönü
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Mezquita de Ortaköy y Puente del Bósforo

La ciudad vieja se extiende por las dos orillas del Cuerno de Oro, una estrecha bahía (en forma de cuerno), conectada a través del puente de Gálata. Sobre el puente se dan cita las familias, las parejas y decenas de hombres con sus cañas, que permanecen a la espera de llenar sus cestas.

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Pescadores sobre el puente de Gálata

Bajo el puente, varios restaurantes se alinean para ofrecer diversos platillos elaborados con los frutos del mar. Comensales, pescadores y navegantes conforman una bella sinfonía, en la que Estambul es la escenografía perfecta.

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Restaurantes bajo el puente de Gálata

Al sur del cuerno de oro está la vieja Bizancio y al norte, se instalaron los almacenes y viviendas de los comerciantes extranjeros, principalmente genoveses, que conforman también la parte vieja. Hoy en día, es un barrio muy bohemio, concurrido por la alta sociedad y los turistas, quienes hacen largas filas para subir a la Torre de Gálata, una construcción que pertenecía a las fortificaciones que rodeaban la antigua ciudadela, y que controlaba el extremo norte del mar a la entrada del Cuerno de Oro.

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Torre de Gálata

A 35 metros sobre el nivel del mar y con casi 67 metros de altura, es imperdible subir a través de los dos ascensores que se encuentran en funcionamiento y disfrutar de las magníficas vistas del Bósforo que se obtienen desde el mirador.

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Vista panorámica del Bósforo y el antiguo barrio de Gálata, hoy Karaköy
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Vista panorámica de Santa Sofía, desde la Torre de Gálata

Otro símbolo de la ciudad es el Gran Bazaar de Estambul, un gran mercado interminable que se extiende en las entrañas de la ciudad, a través de sus 58 calles, 16 patios y más de 4 mil tiendas.

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Gran Bazaar de Estambul

En ellas, se comercia todo tipo de objetos de orfebrería, joyas, especias, telas, ropa, calzado, artesanías, alfombras y muebles, entre otros. El bazaar representaba el poder económico del imperio otomano y, a la fecha, es uno de los mercados más grandes del mundo.

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Venta de joyas en el Gran Bazar de Estambul
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Lámparas en el Gran Bazar de Estambul

Al nuevo poder económico turco pertenecen las tiendas departamentales y comercios ubicados en el distrito financiero de la ciudad. Uno de ellos es el İstanbul Cevahir, considerado, como su antecesor el Gran Bazar, uno de los centros comerciales más grandes del mundo.

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Centro comercial İstanbul Cevahir

Pero la visita a Estambul no está completa sin degustar alguno de los platillos típicos de la gastronomía turca; y lo digo yo, habitante de un país cuya cocina fue recientemente nombrada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. No hablo únicamente del döner kebab que, hoy en día, gracias a la globalización y al fenómeno de la migración, es posible encontrar en cada esquina de cualquier ciudad europea. Me refiero más bien a un sin número de platillos sazonados de manera única, ensaladas, postres y, desde luego, el tradicional café turco.

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Platillos de la gastronomía turca

En el Universo gastronómico turco hay lugar también para la comida callejera. Diseminados por toda la ciudad, se encuentran carritos que por el flamante precio de una sola lira turca, ofrecen un tipo de pan tradicional llamado simit, que se trata de una rosca suave cubierta de semillas de ajonjolí (sésamo), a la que es posible untar con queso, mermelada, chocolate o crema de avellana, según el gusto del cliente.

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Simit, pan tradicional turco

Pero en la nueva Estambul también hay lugar para la modernidad. Una extensa red de metro, tranvía y autobuses conforman el sistema de transporte público de la ciudad, y la comunican entre los distintos distritos de la conforman.

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Sistema de transporte público de Estambul

Existe también un tranvía histórico, que recorre la agitada avenida de İstiklal, centro de la vida nocturna de la capital turca, que puede llegar a ser concurrida hasta por 3 millones de personas en un día de fin de semana.

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Tranvía histórico de Estambul

Se encuentra situada en el distrito histórico de Beyoğlu, y es una elegante calle peatonal que, a lo largo de sus casi tres kilómetros de longitud, aloja boutiques exquisitas, tiendas de música, librerías, galerías de arte, cines, teatros, bibliotecas, cafés, bares, clubes nocturnos con música viva, pastelerías, y restaurantes.

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Avenida de İstiklal

La avenida desemboca en la Plaza de Taksim, donde se erigió el Monumento a la República, para conmemorar el quinto aniversario de la fundación de la República de Turquía en 1923. Debido a su importancia en la vida histórica y política del país, la plaza de Taksim suele ser el punto de partida de muchas manifestaciones, que frecuentemente han terminado de forma poco pacífica.

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Plaza de Taksim

Un oscuro manto cae sobre la ciudad, y los hermosos monumentos históricos, gloriosos de día, refulgen en la noche para embellecerla aún más. Bizancio, Constantinopla o Estambul, de día o de noche, de ayer o de hoy, ha sido y será siempre, la delicia turca por excelencia.

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Estambul, de noche
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Mezquita de Fatih y acueducto de Valente
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Acueducto de Valente
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