Éfeso, la ciudad bíblica de Turquía

Éfeso fue una de las 12 ciudades jónicas a orillas del Mar Egeo, y se trataba de un importante centro religioso, cultural y comercial en la antigua región de Asia Menor (hoy Anatolia).

De cientos de ciudades antiguas y ruinas clásicas de Turquía, Éfeso es el asentamiento más grande y mejor conservado, así como la ciudad clásica de mayor arrojo en el Mediterráneo. Por estas características, fue recientemente incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este año.

En la antigüedad, Éfeso fue una gran ciudad comercial y un centro para el culto de Cibeles, la diosa de la fertilidad de Anatolia. Bajo la influencia de los jónicos, Cibeles se convirtió en Artemisa, la diosa virgen de la caza y de la luna, y un templo fabuloso fue construido en su honor.

Cuando los romanos se apoderaron de ella, Artemisa se convirtió en Diana y Éfeso se convirtió en la capital de la provincia romana, una ciudad vibrante de más de 250 mil habitantes, sin contar comerciantes, marineros y peregrinos al Templo de Artemisa, que se encuentra en el camino rumbo al actual sitio arqueológico.

El punto de referencia es la pequeña ciudad de Selçuk, perteneciente aún a la provincia de İzmir. Desde ahí, no existe un sistema de transporte público que lleve o “acerque” a los visitantes a Éfeso, lo que supone una contrariedad para los viajeros de bajo presupuesto. Para llegar hay dos opciones: contratar un taxi o un tour organizado, y con ambas hay que tener cuidado de no dejarse estafar y terminar pagando precios exorbitantes.

Las agencias de viajes afirman que la sola entrada al sitio ronda los 18 euros y que, por eso, el recorrido cuesta veintitantos, porque incluye el transporte y un refrigerio. La verdad es que, durante mi visita, a principios del verano del año pasado, la entrada costaba 20 liras turcas (dos liras hacen un dólar), así que saquen sus cuentas.

Como regalar dinero no es lo mío, optamos por caminar desde el centro de Selçuk hasta el emplazamiento de Éfeso, por una ruta bien señalizada y protegida por la sombra de los árboles que han sido sembrados a lo largo del camino.

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Camino de Selçuk a Éfeso

Por la mañana, antes de salir de la estación ferroviaria de Esmirna, recibí un mensaje de mi amigo Erdem, a quien conocí años atrás en Londres, mientras se encontraba estudiando inglés en la capital británica. Me explicaba que lamentaba no haber tenido tiempo para vernos el día anterior, mientras estuve en su ciudad, pero que contaba con suficiente tiempo disponible para reunirnos ese día. Lamentablemente, muy temprano, partimos hacia Selçuk en tren.

Una vez en Éfeso, comenzamos el recorrido por el decumanus cubierto por placas de mármol, y flanqueado por magníficas piezas arqueológicas que han sido halladas durante las recientes excavaciones del sitio.

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Piezas descubiertas durante la excavaciones en la zona arqueológica de Éfeso
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Piezas descubiertas durante la excavaciones en la zona arqueológica de Éfeso

Desde ahí, también, se vislumbra el Teatro, la estructura más magnífica de la ciudad antigua, ubicado en una posición muy sobresaliente que domina el paisaje. El mayor de su época, tenía una capacidad de 25,000 espectadores distribuidos en la cávea, que contaba con 64 filas de asientos en 3 secciones horizontales.

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Teatro romano de Éfeso
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Cávea del Teatro romano de Éfeso

El teatro no solo era usado para conciertos y espectáculos, sino también para reuniones religiosas, discusiones políticas y filosóficas, y para luchas de gladiadores y animales.

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Escenario del Teatro romano de Éfeso

Existen diversos edificios públicos y administrativos, que se distribuyen a lo largo de las vías principales de la antigua ciudad: la calle de los Curetes, el camino de mármol, y la vía Arcadia.

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Camino de mármol en Éfeso

Hay también otras edificaciones, que hoy nos hablan del esplendor de la ciudad de Éfeso en sus tiempos de gloria, como la Fuente de Trajano, uno de los primeros monumentos construidos en la ciudad, en honor al emperador Trajano.

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Fuente de Trajano en Éfeso

Otro edificio importante es la Puerta de Mazeus, con tres vías de paso, construida en el año 40 d. C. por los esclavos Mazeus y Mythridates en honor a su emperador, Augusto, quien les otorgó la libertad. Este hecho está documentado en una inscripción en latín que es todavía visible a un lado del monumento.

“Desde el emperador César Augusto, el hijo de dios, el más grande de los sacerdotes, que fue cónsul doce y tribuna veinte veces, y la esposa de Augusto, Livia; el hijo de Lucus, Marco Agripa que fue cónsul tres veces, Emperador, y tribuna seis veces; y la hija de Julio César Augusto. Mazeus y Mythridates a su amo y el pueblo.”

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Puerta de Mazeus en Éfeso

Aunque, sin duda, la estructura más bella y representativa de Éfeso es la Biblioteca de Celso, una tumba monumental para Cayo Julio Celso Polemaeanus, el gobernador de la provincia de Asia; mandada a erigir por su hijo Cayo Julio Aquila. La tumba de Celso se encontraba por debajo de la planta baja, frente a la entrada, y estaba custodiada por una estatua de la diosa Atenea.

La fachada de la biblioteca tiene de dos pisos, con columnas de estilo corintio en la planta baja y tres entradas al edificio. Hay también tres aberturas de las ventanas en el piso superior. Se utilizó un truco óptico en el que las columnas en los lados de la fachada son más cortos que los que están en el centro, dando la ilusión del edificio es mayor en tamaño.

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Biblioteca de Celso en Éfeso

Las estatuas en los nichos de las columnas que se exhiben hoy en día, son las copias de los originales. Las estatuas simbolizan la sabiduría (Sofía), el conocimiento (Episteme), la inteligencia (Ennoia) y valor (Areté). Éstas son las virtudes de Celso.

Los pergaminos de los manuscritos se guardaban en nichos en las paredes. Había paredes dobles detrás de las estanterías para preservarlos de la temperatura y humedad extremas. La capacidad de la biblioteca era de más de 12,000 rollos y fue la tercera biblioteca más rica de la antigüedad después de la Alejandría y Pérgamo.

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Biblioteca de Celso en Éfeso

La historia de Éfeso también se encuentra plasmada en la Epístola de San Pablo a los efesios, a quienes se dirige  para indicar su deseo de que ellos pudieran comprender el Evangelio. Pablo visitó brevemente Éfeso por primera vez, de acuerdo al relato bíblico de los Hechos de los Apóstoles.

“Y llegó a Éfeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso.”
Hechos 18: 19-21

En su segunda visita, a principios del año siguiente, permaneció tres años, porque descubrió que esa región era la llave a las provincias occidentales de Asia Menor. Desde Éfeso extendió el Evangelio por el extranjero, a pesar de toda la oposición y persecución que encontró, debido a su directa confrontación hacia las religiones y deidades paganas de la región.

“…pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.”
Hechos 19: 26

Por otra parte, existe la creencia de que el apóstol Juan, luego de la muerte de Jesús, se retiró hacia Éfeso con la Virgen María, donde pasó varios años para difundir el cristianismo. En las afueras del sitio arqueológico existe un santuario que pudo ser la casa de la Virgen María y donde, se presume, pudo haber pasado sus últimos días.

Pablo VI fue el primer Papa en visitar este lugar. Más tarde, durante su visita, el Papa Juan Pablo II declaró el Santuario de la Virgen María como un lugar de peregrinación para los cristianos. También es visitado por los musulmanes que reconocen a María como la madre de uno de sus profetas. Cada año, el 15 de agosto, una ceremonia es organizada para conmemorar la Asunción de María.

De vuelta a Selçuk, en autostop, una amable familia paró en la carretera para llevarnos a la ciudad y evitar la caminata de regreso. La comunicación consistió en sonrisas, porque no hablábamos un idioma en común, más que el de la confianza mutua. Nos quedamos en el entronque con una de las principales avenidas, y cuando empezamos a caminar para adentrarnos al centro, claramente oí que gritaban mi nombre. No recuerdo haber dicho mi nombre a bordo del automóvil en el que veníamos de Éfeso, y me pareció una coincidencia poco probable que alguien, del otro lado del mundo, se llamara Gema, como yo, y en español. De todos modos, la curiosidad fue más fuerte y volteé a ver a quien desesperadamente trataba de llamar mi atención.

Del otro lado de la avenida, en una parada del semáforo y a bordo de su automóvil, mi amigo Erdem, que había viajado de Esmirna a Selçuk por motivos de trabajo, me reconoció caminando por las calles de su país. Digo, ¿¡cuáles son las posibilidades!? Así que lo que planeamos y no pudimos concretar, el destino se encargó de hacerlo posible.

La visita a la antigua ciudad de Éfeso y el reencuentro con un viejo amigo fueron una de las experiencias más agradables que me ha tocado vivir. ¿Qué sorpresas me tendrá preparadas Turquía la próxima vez que la visite?

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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ana dice:

    Cuanta historia en un solo lugar! Super interesante. Gracias por compratir las fotos y el relato.

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    1. Gema Karina dice:

      Muchas gracias a ti, por dedicar un poco de tu tiempo a leer. Saludos, Ana.

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  2. Este es el tipo de lugares que me encantaría conocer, gracias por compartir Gema, me encanta leerte

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    1. Gema Karina dice:

      Muchas gracias por leerme, espero que tengas la oportunidad de conocer estos hermosos lugares que a mí me han llenado de gratas experiencias. Un abrazo, Jorge.

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  3. Gema yo también estuve hace poquito en Éfeso y me encantó. Muy buena crónica. Por cierto sí que hay autobuses públicos para llegar sólo que te lo esconden para que pagues el taxi y salían del final de la calle de comercio a la salida de Éfeso. Besos

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    1. Gema Karina dice:

      Qué triste que aún no tengan cultura turística y se quieran aprovechar de los visitantes. De todos modos, es un lugar hermoso. Muchas gracias por el dato y por leerme. Un abrazo.

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