Budapest, la perla del Danubio

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Atardecer en Budapest

Mi mejor amiga me dijo una vez que cuando pensaba en Budapest, le venían a la mente imágenes de cielos arrebolados, atardeceres como pintados en un lienzo caprichoso. La verdad es que no se equivocaba, porque cuando el ocaso me sorprendió de camino a una de las ciudades más hermosas en las que haya estado antes, las tonalidades rojizas del paisaje son solo un preámbulo.

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Calles de Budapest

No hay otra ciudad en Europa como Budapest; su belleza no tiene igual y sus edificios barrocos, neoclásicos, eclécticos y art nouveau la convierten en una joya arquitectónica, enclavada en una curva del Danubio. No por nada, era el destino favorito de la emperatriz Sisi, hija favorita del pueblo magiar.

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Busto de la emperatriz Isabel de Baviera, mejor conocida como Sisi

Su origen data de 1837, cuando la montañosa ciudad de Buda en la rivera occidental del río, se unió con la industrial ciudad de Pest, en la parte más llana del lado este, para conformar lo que hoy conocemos como Budapest.

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Vista de la colina de Buda, en el margen izquierdo del río Danubio
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Llanura de Pest, al margen derecho del río Danubio

Llegué a la estación de trenes al anochecer y, casi sin darme cuenta, me encuentro en un túnel subterráneo con salidas hacia todas las direcciones. Llegar por primera vez a un lugar donde nunca se ha estado puede ser muy confuso e, incluso, aterrador. Sabía que debía tomar el transporte público y bajarme en una parada específica, pero parece haber un autobús en cada esquina que rodea el parque al que finalmente llegué cuando salí a la superficie. En mi confusión, busco a alguien que pueda ayudarme, y ubico a un muchacho de mi edad quien sonríe amablemente y hace un gesto afirmativo cuando le pregunto si habla inglés. Aparentemente, la complejidad de las rutas de transporte no es un efecto causado por la desorientación de haber viajado varias horas en tren o de llegar de noche a una ciudad desconocida. Después de meditar un rato, el chico determina que es más fácil llevarme a la parada de autobús que indicarme en qué dirección caminar. Finalmente, me encuentro a bordo del autobús que me deja a unos pasos del río Danubio, frente al hostal en el que me hospedaría durante mi estancia en la capital húngara.

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Edficio del hotel Maverick

La mañana siguiente, comienzo conociendo la ciudad desde sus entrañas, en un recorrido a pie por los sitios más emblemáticos de Budapest.

Del lado de la antigua Buda se encuentra la Colina del Castillo, que domina el panorama y ofrece unas vistas impresionantes de la llanura de Pest. Es fácil perder la noción del tiempo en el museo, atestiguando el cambio de guardia, o recorriendo los callejones que rodean el conjunto.

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Castillo de Buda
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Cambio de guardia en el Castillo de Buda

No lejos de ahí, se ubica uno de los edificios más impresionantes de la ciudad, el templo de Nuestra Señora, pero mejor conocido como Iglesia de Matías, en honor al rey húngaro Matías Corvino, quien restauró y reformó el recinto hacia 1470, sobre las bases de una antigua edificación religiosa construida por órdenes de San Esteban, alrededor de 1015.

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Templo de Nuestra Señora, mejor conocido como Iglesia de Matías

Después de 1541, la ciudad de Buda fue invadida por los otomanos, y el templo fue transformado en mezquita, solo para recuperar su situación casi 150 años después, cuando los ejércitos germánicos reocuparon el reino y expulsaron a los turcos.

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Iglesia de Matías

Adquirió su forma actual durante una restauración a finales del siglo XIX y hoy en día, es uno de los ejemplos más hermosos de arquitectura ecléctica en Hungría, aunque predominan el estilo gótico y gótico tardío tanto en sus elementos exteriores como en el suntuosísimo interior.

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Iglesia de Matías

El techo está decorado con Zsolnai, llamativos azulejos multicolores dispuestos en zigzag, según el sistema utilizado en la Catedral de San Esteban de Viena. Destacan también sus dos torres a diferente altura y la portada principal con un bajorrelieve de la Virgen con el Niño.

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Portada lateral de estilo gótico en la Iglesia de Matías

Una vez adentro, es casi imposible dejar de mirar hacia todas direcciones, pues el colorido estalla en cada rincón del recinto, obra de los pintores románticos Kárly Lotz y Bertalan Skézely.

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Nave interior de la Iglesia de Matías
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Pintura interior de la Iglesia de Matías
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Arquitectura de estilo gótico en la Iglesia de Matías
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Bóvedas coloridas al interior de la Iglesia de Matías
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Púlpito gótico al interior de la Iglesia de Matías

A unos pasos, se encuentra el Bastión de los pescadores, una hermosa terraza que combina los estilos gótico y neo-románico, desde donde se tiene una perspectiva inigualable sobre el famoso Parlamento y toda la zona de Pest.

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Bastión de los Pescadores
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Bastión de los Pescadores
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Vista del Parlamento de Budapest desde el Bastión de los Pescadores
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Bastión de los Pescadores en Budapest

Es posible bajar por la escalinata y llegar al Puente de las Cadenas, el más antiguo y famoso de Budapest. Hasta su construcción en 1849, el Danubio solo se podía cruzar en barco o sobre las aguas congeladas en los inviernos más fríos.

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Puente de las Cadenas, Budapest

Cruzando el puente, se encuentra la Basílica de San Esteban, la iglesia católica más sagrada de toda Hungría. En su interior, alberga su reliquia más venerada: la mano derecha momificada del patrón de la iglesia, el rey San Esteban. De estilo neoclásico, fue construida durante medio siglo hasta 1905.

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Basílica de San Esteban

Gran parte de la interrupción durante la construcción tuvo que ver con un fiasco en 1868 cuando la cúpula se derrumbó durante una tormenta, y la estructura tuvo que ser demolida y luego reconstruida desde la base.

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Cúpula de la Basílica de San Esteban

La basílica cuenta con una suntuosa decoración en su interior, con pinturas, placados de mármoles y jaspes, relieves y esculturas, completada a lo largo de los siglos XIX y XX.

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Interior de la Basílica de San Esteban

Vale la pena también asistir a uno de los espectáculos de danza folklórica tradicional, con sede en el Palacio Danubio, detrás del Palacio Gresham (Hotel FourSeasons), con duración aproximada de dos horas, y que permite al espectador un atisbo de la música húngara, la danza y el vestuario, reflejando las tradiciones de las partes más antiguas de Hungría.

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Espectáculo de danza folklórica tradicional en Budapest
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Palacio Danubio, en Budapest

La noche es la oportunidad de vislumbrar la belleza de Budapest en su máximo esplendor. Tomar una embarcación y navegar por el Danubio es una de las mejores maneras de hacerlo. El recorrido dura aproximadamente una hora y, a bordo, se puede disfrutar de una copa de champán como cortesía.

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Recorrido por el Danubio en Budapest

El embarcadero se encuentra no muy lejos de donde me hospedo, y bien acompañada de Laura y Sol, dos chicas argentinas, y Thiago, un brasileño, a quienes conocí previamente en el recorrido a pie por la ciudad, nos disponemos a disfrutar del paseo por uno de los afluentes más emblemáticos de Europa Central.

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Puente de las Cadenas, de noche
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Vista del Castillo de Buda, desde el Danubio
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Parlamento de Budapest, de noche por el Danubio
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Estación de trenes de Budapest

Una estancia en Budapest no está completa sin la visita al Nagyvásárcsarnok o Mercado Central, un impresionante edificio neo-gótico construido a mediados del siglo XIX para controlar la calidad de los alimentos y mejorar su estado de conservación.

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Mercado Central de Budapest

Luego de que resultara gravemente dañado durante la Segunda Guerra Mundial y se declarara en ruinas en 1991, se ha convertido en un imán turístico desde su renovación para las celebraciones del milenio en 1996. Sin embargo, muchos lugareños vienen aquí por frutas, verduras, productos delicatessen, pescado y carne.

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Interior del Mercado Central de Budapest

En la planta alta, se pueden comprar trajes típicos húngaros, muñecas, huevos pintados, manteles bordados, y otras artesanías y souvenirs.

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Souvenirs y recvuerdos en el Mercado Central de Budapest

Como un hecho de la casualidad, me encuentro con Dominik, un compañero del hotel recorriendo los callejones del inmenso mercado y decidimos visitarlo juntos. Curioseamos sobre el precio de los artículos frescos, compramos recuerdos para nuestras familias y, cuando nos da hambre, tratamos de elegir entre los puestos de comida disponibles, en los que uno puede compartir cena con los locales y con los turistas que diariamente abarrotan el lugar.

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Venta de comida tradicional en el Mercado Central de Budapest

Más tarde, decidimos ir a uno de los atractivos más importantes de la ciudad. Budapest se encuentra asentado sobre un territorio con más de 125 ojos de agua termales. Los baños todavía no se remontan a la época romana, pero algunos son un legado de la ocupación turca, otros son maravillas del Art Nouveau e incluso hay establecimientos modernos que cuentan con todas las comodidades.

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Baños termales de Széchenyi
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Interior de los baños termales de Széchenyi
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Széchenyi, en Budapest

La decisión es difícil pero finalmente optamos por Széchenyi. Estos baños termales son particularmente populares entre los visitantes, tal vez sea por la belleza de sus instalaciones, o por la cantidad de piscinas (quince cubiertas, tres al aire libre y una de hidromasaje). El agua en las piscinas termales, alta en calcio, magnesio e hidrogenocarbonato, se considera buena para dolores en las articulaciones, artritis, circulación sanguínea y trastornos del sistema nervioso. Se supone que no debes permanecer en la piscina termal más caliente por más de 20 minutos a la vez por razones de salud. El visitante debe usar traje de baño y se recomienda el uso de chanclas y, por una módica tarifa, está autorizado para hacer uso de las pisicinas y los vestidores.

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Piscinas de los baños termales de Széchenyi

La historia de Hungría, así como del resto de Europa, está íntimamente ligada a los sucesos acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial. Para acercarse un poco a este episodio en los anales, es preciso adentrarse en el Barrio Judío de Budapest, que es, a la vez, apasionante y trágico. Por un lado, ostenta la segunda sinagoga más grande del mundo; por otro, se calcula que más de 400 mil judíos húngaros fueron perseguidos y asesinados por la maquinaria nazi.

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Gran Sinagoga de Budapest

En toda la ciudad se conservan elementos como un recordatorio de uno de los episodios más dolorosos en la historia de la humanidad. Hoy en día, es posible adentrarse en el antiguo gueto y visitar una de las vecindades que aún se conservan y que son mudos testigos de las condiciones en que vivían cientos de familias en condiciones precarias, atiborradas en pequeñas habitaciones, antes de ser deportados a los Campos de Concentración dispuestos en toda Europa.

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Antiguo gueto de Budapest
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Límites del antiguo gueto de Bugapest

Edificaciones con características similares, fueron vendidos a precios irrisorios a inversionistas que los convirtieron en bares y pubs, creando los ruin bars, un concepto muy popular surgido en los años 90, y que se mantiene en boga entre la juventud de la capital húngara. Lo que en su momento fue el barrio más marginado de la ciudad, hoy parece ser uno de los más exclusivos, debido a su vida nocturna.

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Ruin bars en Budapest

De estilo neomorisco, la Gran Sinagoga de Budapest, también conocida como Sinagoga de la calle Dohány, fue construida en el siglo XIX. La calle que le da su nombre tiene fuertes connotaciones relativas al Holocasuto, puesto que constituía el límite del gueto de Budapest.

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Sinagoga de la calle Rumbach

En la parte posterior del recinto, se encuentra el Memorial a los mártires judíos húngaros, un sauce llorón de metal cuyas hojas llevan inscripciones con los nombres de las víctimas.

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Memorial a los mártires judíos en la Gran Sinagoga de Budapest

A unos pasos se encuentra la Szabadság tér o Plaza de la Libertad, emplazada sobre lo que fue un enorme cuartel conocido como Újépűlet, que fue construido en 1786 por los austriacos, que lo llamaron el Neugebäude. Se convirtió en un símbolo de represión después de la revolución húngara en 1848-1849, cuando muchos húngaros fueron encarcelados y ejecutados aquí. Poco después del compromiso austriaco-húngaro de 1867, se hicieron planes para demoler el edificio, pero fue a finales del siglo XIX, alrededor de 1897-1899, que los cuarteles abrieron paso a una nueva plaza.

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Plaza de la Libertad

En el extremo sur de la plaza se encuentra el conmovedor Memorial a las víctimas de la invasión alemana, con objetos y fotografías que sin duda sensibilizan al visitante.

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Memorial a las víctimas de la invasión alemana
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Memorial a las víctimas de la invasión alemana

En el extremo opuesto también se encuentra el Monumento a la ocupación soviética, un obelisco de mármol erigido para conmemorar a a los soldados del Ejército Rojo que murieron mientras recuperaban la ciudad ocupada por los nazis en 1945.

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Monumento a la ocupación soviética

No muy lejos, finalmente toca el turno de acercarse al emblemático Országház o Parlamento, el edificio más conocido de Budapest. El recinto es una mezcla de estilos arquitectónicos (neo-gótico, neo-romántico y neo-barroco), diseñado por Imre Steindl, quien lamentablemente quedó ciego unos meses antes de su inauguración en 1902. El edificio, con 691 dependencias, tiene una longitud de 268 metros, y su magnífica cúpula se eleva hasta los 96 metros de altura.

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A la mañana siguiente, compartí el desayuno con Tiago, un portugués que se hospedaba en el mismo sitio, y con quien conversé sobre el dilema que surje en cada viaje, el de hacer amistades maravillosas con gente a quien nunca has visto en la vida y probablemente nunca vuelvas a ver.

Llegó la hora de despedirme de Budapest, de sus bellezas naturales, joyas arquitectónicas y patrimonio histórico. Pero, a pesar del tiempo que ha pasado desde que la visité por primera vez (porque espero que haya otras), no me es posible irme por completo. Una parte de mí se quedó ahí y una parte de ella, se fue conmigo.

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